lunes, 22 de marzo de 2010

La industria del textil


LA INDUSTRIA DEL TEXTIL
EN EL SIGLO XVIII

A principios del siglo XVII, ya se fabricaban en Sonseca géneros textiles, según fuentes escritas.

En 1717, el gremio textil publica unas ordenanzas sobre el funcionamiento de las fábricas y la forma como deben trabajar los paños, aprobadas por el Consejo de Castilla para evitar la arbitrariedad y luchar contra la competencia de otros pueblos.
Catorce capítulos tenían estas Ordenanzas en los que se especifica el tipo de lana que se debería emplear, la medida de los peines, los liñuelos obligatorios en cada tipo de ropa y otras indicaciones sobre la forma de tejer la lana de forma correcta. Además se especifican las multas que se impondrían si no se cumpliera lo estipulado.

En 1718, a los fabricantes de lanas y sus hijos se les da por exentos del servicio militar por orden del Canciller de la Orden de Santiago, y a la vez Corregidor y Justicia Mayor e Intendente General de Toledo.

En 1720, se crea la Hermandad de Laborantes y Oficiales de la Lana, dedicada al Santísimo Sacramento del Altar. Celebraban su fiesta el 3º domingo de setiembre.
A los hermanos enfermos se les daba un pequeño subsidio. El número de hermanos era fijo. Se puede considerar una Seguridad Social rudimentaria.

En 1728, los fabricantes textiles pleitean con el Señor de Sonseca porque pretende cobrar por correduría de ropa tres reales y medio por cada raja, cordellate y pieza de paño que se fabricase en el pueblo.

En 1752, se hace el catastro de Ensenada por el que sabemos que en el ramo de la lana había: 155 tejedores de ellos 55 maestros, 66 oficiales y 35 aprendices; 77 eran cardadores, de los cuales 7 maestros, 51 eran oficiales y 19 aprendices. Tundidores eran 16, 7 maestros, 8 oficiales y un aprendiz. Los sueldos iban desde los 7 reales que ganaban los maestros especializados a los 2 reales que ganaban los aprendices.

En 1759, 54 fabricantes textiles piden a la Real Junta de Comercio y Moneda el reconocimiento gremial de su industria.

En 1760, existen en Sonseca 75 telares que labran más de 2.200 piezas de paño anuales, amén de cuatro de tejidos angostos y aparte de los que se dedican a la manufactura de las mantas.

En 1768, Sonseca alcanza los 2.679 habitantes, entre ellos 133 fabricantes de tejidos de lana.

En 1772, según las Relaciones del Cardenal Lorenzana se fabrican unas 2.000 piezas de paño anuales.

En 1782, el maestro Don Toribio Gómez Serrano se queja del daño que ocasionaría a sus alumnos si se instala junto a su escuela una fábrica de lana.
El cura párroco, Don Sebastián García Galiano contesta al interrogatorio de las conocidas “Descripciones del Cardenal Lorenzana” sobre el textil: no hay más manufacturas ni fábricas en esta Villa, que la de paños ordinarios y somonte de lana de la tierra, se ignora por quien fue establecida.

En 1783, los pañeros de la madrileña calle de Toledo, informan que su gremio viene consumiendo tejido desde hace 22 años, unas trescientas piezas anuales, con la tranquilidad de la garantía que les ofrecen las fábricas de Sonseca.
La Junta de Comercio quiso que los ajofrineros fabricantes de paños siguieran las ordenanzas de fabricación de los de Sonseca a lo que ellos se negaron.
Se hace una revista de los paños de Sonseca comprobando que no había falta ni vicio.
Trabajaban más de 35 maestros, examinados de cardadores, tejedores y tundidores.
Tres veedores se ocupaban de vigilar todas las maniobras para que se cumplieran las ordenanzas.
Se fabrica paño monte, de tinte negro y ordinario solamente.
Había en nuestra villa un fabricante famoso llamado Pedro Corrales, era el único que estampaba su nombre en los paños que fabricaba.

En 1787, según el censo de Floridablanca en Sonseca había: 133 fabricantes de tejidos de lana, 88 artesanos, 7 comerciantes de entre 2.848 habitantes.
Se labran 2.000 piezas que mandan a Castilla la Vieja y a Galicia.
Funcionaban tres tintes para negro.

En 1789, había 75 telares movidos por medio de mulas dando vueltas a un malacate.


Desde finales del siglo XVII los paños de Sonseca llevaban el sello del gremio textil del pueblo, marchamo de garantía. En el verano de ese año se descubrió en Mora de Toledo una pieza sellada con el cuño de Sonseca fabricada en Consuegra por Gregorio Martín-Berdinos cuando la vendía. Se inició de inmediato un litigio contra el fabricante al acreditar un veedor la falsedad. De este hecho se puede deducir que los paños fabricados en Sonseca tenían buen mercado, de ahí la falsificación de lo que ahora llamamos etiqueta para mejor venderlos.


Hay noticias de la compra de lana por varios pueblos manchegos por vecinos de Sonseca
Era tal la penuria económica de Sonseca, que no se podían pagar los impuestos y se llegó incluso a dejar el pueblo y su administración en manos de la Hacienda Real, no llegó a tener efecto.

En 1791, hay 75 telares funcionando, que labran 2.195 piezas al año. Cuatro telares trabajan tejidos angostos y mantas bastas para sacas de portear lana. Se vendían en Galicia, Castilla La Vieja y Madrid.

En 1793, el Gremio textil se aparte del pleito contra el vecino de Consuegra, Gregorio Martín Berdinos por falsificar el sello de Gremio de Sonseca.

En 1796, el fabricante textil, Alfonso Gil de Olaún y Briones, manda se dieran en su testamento a los oficiales que trabajasen en su taller veinte reales a cada uno en el momento de su muerte.


Fuentes documentales:
Memorias y curiosidades de la Historia de Sonseca. Manuel Ballestero Peces
Historia de SONSECA en anales. Francisco Gil Gallego


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Gracias amigo visitante por compartir este paseo por esta singular visión de mi pueblo, fruto de inquietudes recopiladoras desde...

Gracias, por ocupar parte de su tiempo en descubrir estos retazos, fragmentos, pinceladas de un laborioso pueblo como Sonseca, que ha demostrado a lo largo de su Historia saber superar con inteligencia creadora y ejecutiva las circunstancias más desfavorable.

Gracias, por leer y observar mis "entradas" metidas a golpe de corazón, como intuyendo lo que nos une y nos anima a seguir ampliando nuestros límites personales afianzando lo que somos y de donde venimos.

Disculpas por las erratas que siempre lleva un texto escrito aunque se haya realizado con lo mejor que uno ha aprendido.
























































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































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