Mientras que los pregoneros de las fiestas a Fray Gabriel de la Magdalena y a la Virgen de los Remedios me mandan sus correspondientes pregones al correo electrónico, publico uno atrasado, el de Mario Gómez Gutiérrez en la fiesta de San Juan Evangelista del 2025 para que se conozca, divulgue y se quede archivado para otras ocasiones. Por unas y otras razones aún no me había llegado.
Lo prometido es deuda me dice el autor personalmente en un encuentro en estas Ferias y Fiestas y, puede ser ahora su momento, cuando hemos vuelto a la normalidad, hemos comenzado curso como los estudiantes y podemos leerlo con menos prisas y disfrutarlo con más presencia.
PREGÓN DE LAS FIESTAS DE SAN JUAN EVANGELISTA – SONSECA
05 de mayo de 2025. 21:30 horas.
Casa de la Cultura
Buenas noches….
Conchi, presidenta de la Diputación y jefa
Joaquín, vicepresidente de la Diputación y amigo
Daniel Arias, vicepresidente de la Diputación y paisano
Jesús Guerrero, vicepresidente de la Diputación y alcalde de Argés
Sole, portavoz de la Diputación y vecina
Pedro, Manolo, Pilar, José Eugenio… diputados provinciales,
Alcaldes, que os quiero agradecer especialmente hoy estar aquí….
Carolina Agudo, diputada regional y pareja
Victoria, alcaldesa de Sonseca, y resto de la Corporación
Municipal
Presidente de la Cofradía y Junta directiva
Cura párroco, Sargento de la Guardia Civil y Oficial de
Policía
Local
Reina y damas, niña del bastón y prima
Papá, mamá…. Gracias por traerme hasta aquí
Arturo y Patricia, hermanos, gracias por acompañarme hoy.
Tíos, primos… y demás familia
Amigos de toda la vida, que habéis podido estar hoy aquí
Compañeros de trabajo, que habéis querido alargar la jornada laboral por acompañarme, es lo que tiene la libre disposición.
Y sobre todo… SONSECANOS, muy buenas noches.
Dar un micro a un periodista es un peligro.
Además, os digo que voy a intentar ser breve, por lo que un político o un periodista cuando dice eso… el peligro es doble, pero bien, aunque mi madre no se lo crea, lo voy a intentar.
Los que me conocen saben que es difícil que me quede sin palabras, y que no tengo miedo al folio en blanco….
Llamada de Armando
Quiero que sea un homenaje, pero no a mí, porque no soy el que tiene mejor CV, ni el mejor orador de este pueblo, ni el que más méritos ha hecho para estar aquí…. BENDITO ERROR de la COFRADÍA, quiero aprovechar para hacer un homenaje a Sonseca, y sobre todo a su gente, que es la que, a través del tiempo ha provocado que estemos hoy aquí.
Por eso, esta noche, al alzar la voz en esta plaza, siento que no soy solo yo quien habla. Hablan nuestras raíces, nuestra historia, las generaciones que nos precedieron y que construyeron con esfuerzo este pueblo que tanto queremos.
Hablan las campanas de nuestra iglesia, el murmullo de las conversaciones en la plaza, el eco de los pasos sobre las calles que han visto crecer a tantas familias.
Porque hoy, Sonseca se engalana hoy para celebrar sus fiestas en honor a San Juan Evangelista, nuestro patrón, el que nos acompaña y nos protege. Y lo hace con ese brillo especial que solo puede dar el sentimiento compartido de un pueblo que, año tras año, se reencuentra consigo mismo en estos días tan señalados.
Porque las fiestas de San Juan no son solo unas fechas en el calendario. (pausa corta) Son la oportunidad de volver a casa, de reencontrarnos con nuestra gente, (pausa corta) de sentir que el tiempo puede pasar, que las calles pueden cambiar, pero que hay algo que permanece inalterable: nuestra esencia, nuestra manera de vivir y sentir Sonseca.
Estos días nos permiten parar, mirar a nuestro alrededor y darnos cuenta de la suerte que tenemos. La suerte de haber nacido en un pueblo que, más allá de su historia y de sus tradiciones, se define por sus gentes. Gente noble, trabajadora, luchadora, que sabe lo que cuesta ganarse el pan cada día y que, por eso mismo, sabe también valorar la alegría y la celebración.
Porque aquí, en Sonseca, sabemos que la vida no siempre es fácil. Que el esfuerzo y el sacrificio son moneda de cambio en muchos hogares. Que hay padres y madres que se dejan la piel para que a sus hijos no les falte nada, y permítanme que presuma que mis hermanos y yo tenemos el mejor ejemplo en casa.
Que hay jóvenes que peleamos por labrarnos un futuro sin olvidar sus orígenes, que hay abuelos y abuelas que nos enseñaron el verdadero significado de la palabra trabajo y sacrificio.
Por todo ello pretendo que este pregón no sea mío, sino que sea un homenaje. (pausa corta)
Un homenaje a todos aquellos que día tras día levantan este pueblo con su trabajo, con su empeño, con su ilusión.
Un homenaje a los que mantienen vivas las costumbres y defienden con orgullo el nombre de Sonseca.
Un homenaje a los que tuvieron que marcharse. A esos hijos del pueblo que, por necesidad o por destino, hicieron las maletas con la promesa de volver siempre que pudieran. A ellos les decimos hoy que esta sigue siendo su casa, que aquí siempre habrá un lugar para ellos, que las raíces no se cortan por la distancia, sino que se refuerzan con el amor y el recuerdo.
Y un homenaje, también, a los que no pueden estar. A los que la enfermedad, la edad o las circunstancias les impiden vivir estas fiestas como antes. A los que mirarán desde sus casas con nostalgia, recordando tiempos pasados. Y, sobre todo, a los que ya no están.
A los que nos dejaron, pero que siguen vivos en nuestra memoria, en nuestras historias, en cada rincón de este pueblo que sigue siendo suyo. A los que hoy les habría encantado estar en esta Casa de la Cultura en el patio de butacas, pero que cambiaron ese aplauso de enhorabuena, por un lugar privilegiado en el balcón del cielo.
Un homenaje a todos nuestros recuerdos de pequeños, en mi caso a esos veranos como monitor de campamento parroquial, a las conferencias de invierno de la Peña Taurina, las primeras actividades con ACATS o las tardes de piscina en casa de mi tía Juana, cuando éramos casi sus nietos, y hoy su nieta es la niña del bastón. A esas tardes en la huerta de mi abuelo Santos, o esos ofrecimientos el 8 de septiembre, donde era tradición llevar grano con mi abuelo Justo o alguno de sus corderos. O esas cenas navideñas con tíos y primos donde mis abuelas comandaban la elaboración de cada uno de los platos. El sonido de las alabardas el 28 de agosto, o las cañas, que sabían a reencuentro con amigos y vecinos, en Navidad. Esas romerías de San Gregorio con los amigos, donde los chiringos cada vez eran más consistentes, en las que el calor sofocante siempre era alguien al que no habíamos invitado. O esas idas y venidas, viajes y despedidas de soltero, con los amigos de siempre que, aunque la vida nos lleve por caminos separados, siempre están, y siempre son donde volver. Donde los talleres de punto y madera paraban a la 1, sonaban las sirenas y el pueblo se llenaba de Vespinos, y donde al instituto y al colegio se iba en bicicleta.
Un homenaje a esos recuerdos de los que estudiamos en El Calvario, y a los que lo hicieron en el Oteruelo. A los que nos encontramos para hacer primaria en el colegio San Juan Evangelista, y a los que se sumaron los de los pueblos vecinos para hacer la ESO, Bachillerato y la PAEG en el IES La Sisla.
Sí, porque yo soy de los que hicieron la PAEG, aunque lo de ir a los billares me pilló lejos, y luego ya dimos el salto a launiversidad.
Un mundo universitario que, a pesar de en mi caso estar en Madrid, cada domingo al coger el SAMAR, siempre quedaba en el rabillo del ojo la Avenida de Europa, deseando volver. Y por eso, como decía antes, Sonseca es el lugar donde volver.
Por ello, hoy, en cada aplauso, en cada risa, en cada ¡Viva San Juan Evangelista!, estarán ellos. Porque si algo sabemos en Sonseca es que nadie se va del todo mientras haya alguien que lo recuerde.
Pero estas fiestas no son solo para mirar atrás. Son también para mirar al futuro. Un futuro que debemos construir sin perder lo que somos. Podemos cambiar, sí, podemos evolucionar, pero siempre con la mirada puesta en lo que nos hace únicos.
Que las nuevas generaciones aprendan el valor de nuestras tradiciones. Que sepan que aquí, en este pueblo, hay una Historia que merece ser contada, defendida y vivida. Que con orgullo sigan con el hilo haciendo camino.
Porque la tradición no es un ancla que nos impide avanzar, sino un faro que nos guía. No es un peso que nos encadena, sino un lazo que nos une.
Por eso, bailad, reíd, disfrutad. Porque estas fiestas son el premio al esfuerzo de todo un año. Son el reconocimiento a la gente de Sonseca a su capacidad de trabajar duro y de celebrar con más fuerza aún.
Son la prueba de que la vida, con todo lo que trae, merece ser vivida con intensidad.
Así que, con el orgullo de ser hijo de esta tierra, de tener todos mis motes sonsecanos, con la emoción de quien sabe que está entre su gente, con la certeza de que Sonseca es más que un pueblo.
¡Os invito a vivir estas fiestas intensamente!
¡Viva Sonseca!
¡Vivan nuestras tradiciones!
¡Vivan los sonsecanos!
¡Viva San Juan Evangelista!
¡Y viva España!
Muchas gracias, buenas noches y Felices Fiestas