sábado, 8 de agosto de 2015

LA CALLE MORA DE SONSECA ES UNA DE LAS RADIALES QUE SALEN DE LA IGLESIA

   HA SIDO Y ES, POR ESTAR SITUADA EN EL CENTRO DEL CASCO URBANO, EL ESCENARIO DE RELEVANTES ACONTECIMIENTOS COLECTIVOS Y PERSONALES PROTAGONIZADOS POR SONSECANOS;  DIGNOS DE DIVULGAR PARA SU MÁS AMPLIO CONOCIMIENTO.

    El paseo lo iniciamos desde el parque de Jesús Nazareno, en el comienzo del barrio conocido popularmente como las "Casas Nuevas",  para terminar en la Iglesia Parroquial.


    En la imagen, parte del taller de carpintería que Viriato Gómez Lozano construyó en 1963 después de haber trabajado como carretero con su suegro, Anastasio Romero, como diseñador con Antonio Moraleda y fabricado muebles en su propia casa. Al ampliar los trabajadores se le quedó pequeño el local y decidió hacer una fábrica en terrenos cercanos a la carretera Mazarambroz llegando a 170 entre carpinteros, herreros, diseñadores, administrativos, conductores...

Escalera de casa agropecuaria que asciende a la cámara de guardar cereales.


   La ampliación de la calle Mora cruzando la Avd. de Fray Gabriel de la Magdalena se produjo gracias a la segregación del terreno de Orgaz entre 1954 y 1959.
  En el Programa de Ferias y Fiestas del 2015, Beatriz Rodríguez, archivera municipal de Sonseca publica un artículo sobre el tema de las diferentes segregaciones que me limito a divulgar por si este blog llega a más personas que el Programa.
   "El expediente comienza con un escrito de ficha 2 de julio de 1954, de don Rogelio Sáez Martínez, propietario de la Dehesa de Villaverde, sita en el término municipal de Orgaz, mediante el cual solicita al Ayuntamiento de dicha Villa, segregar una parte de su finca y anexionarlo al término de Sonseca. En 1956 será aprobada la segregación por ambos Ayuntamientos en sendas sesiones de Pleno.
     Por diferencias en la extensión de terreno que debí ser segregada del término de Orgaz, no es retomado el asunto hasta 1958, cuando el Pleno del Ayuntamiento orgaceño acuerda aprobar definitivamente la segregación de la parcela descrita del término municipal de Orgaz (entre la carretera de Orgaz y la avenida Fray Gabriel de la Magdalena) de 9 hectáreas, 59 áreas y 17 centiáreas, para su agregación al de Sonseca. A continuación, se solicita la aprobación al Ministerio de la Gobernación, quien el 13 de agosto de 1958 emite una Resolución Ministerial aprobando la anexión a Sonseca de terreno de la Dehesa de Villaverde.
   En noviembre de ese mismo año, se procede al deslinde y amojonamiento del terreno ya mencionado entre los términos municipales de Sonseca y Orgaz.
   El expediente finaliza con el envío de las Actas de Deslinde al Ministerio de la Gobernación y al Instituto Geográfico y Catastral para hacer efectiva la segregación y posterior agrupación ante dichas instituciones supramunicipales.


       Las llamadas Escuelas de LA RÁBANA, dos de niñas y una de niños se inauguraron en 1930. Hechos los Colegios Nuevos en el Prado de San Gregorio pasaron a ser la sede del Centro Cultural Revuelo.
   En 1884, pasaría a ser el Centro de Salud Comarcal (Sonseca, Mazarambroz, Ajofrín y Chueca) creado por la Consejería de Sanidad, Bienestar Social y Trabajo.
  Actualmente es el Centro de la Juventud, ya que se ha construido un nuevo Centro de Salud Comarcal en terrenos cercanos a la carretera de Toledo.

          A mediados de los años 40, en el sitio que ocupa muebles Cardel, comenzó su andadura de empresario del mueble Antonio Moraleda Hijosa siguiendo la tradición de su padre, Manuel, con tres obreros.
  "Cada uno es como es y ocupa el sitio que se labra" comentaba él en alguna ocasión.
   Su primeros trabajos son de arreglo y reproducción de muebles antiguos. En 1955 ya contaba con 30 obreros. Se le queda el espacio pequeño y construye su nuevo taller en la calle Los Rojas. Su espíritu emprendedor le lleva a la Feria de Artesanía de Chicago en 1960 con un catálogo-muestrario de donde se trajo una buena cartera de pedidos.
Decía: "de Chicago arrancó una nueva etapa de la industria artesana y ello le abrió los mercados americanos y europeos de par en par".
    En 1965, se acercaban a cuatrocientos los obreros que tenía a su cargo.
 

 
     En el cambio del siglo XIX al XX, el espacio que alberga lo que conocemos como la fábrica de harinas, estuvo la fábrica de luz (punta de lanza en aquellos tiempos). Don Emilio Rodríguez, dueño de la primera fábrica de mazapán, se la compró a la compañía Tallo y Mingot.
   En 1905, estaba preparada para dar luz a 100 bombillas toda la noche. La luz se producía al principio por un generador movido por caldera de vapor, más tarde por un motor de gas oil de 250 C. V.
   La fábrica de luz fue comprada por la Sociedad Electricista Toledana, S. A., que al construir una presa en el Tajo cerca del puente Alcántara y aprovechar su energía hidroeléctrica, la dejó como reserva, para casos de emergencia.

 
  
 Pasada la Guerra Civil, en 1942, don Toribio Gutiérrez Gómez, de la Las Ventas con Peña Aguilera, la compró para fabricar harina.


   En 1960 se la compró Alfonso García para seguir su actividad hasta hace unos años llevada por sus hijos. Tenían hasta despacho de pan como muestra la fotografía de abajo. Ahora fabrican la harina en nuevas instalaciones y moderna maquinaria, habiendo quedado sin actividad alguna.



       En el número 10 de la calle Mora, hubo un incendio el 30 de octubre de 1864 que destruyó una cuadra, muriendo cuatro caballería de un arriero. El pueblo organizó una colecta para comprarle otros animales que le permitiera seguir su vida. Se consiguieron recoger 3.400 reales (1 peseta = 4 reales).

      
    En esta calle se hizo un chorrero de piedra, una de las primeras canalizaciones del pueblo. para dar salida a las aguas sobrantes y malolientes de la fábrica de dulces sita en la calle La Unión Nº 8, sucesores de Julián Rodríguez hasta La Glorieta a finales del siglo XIX.

   Plaza con el busto de nuestro beato Fray Gabriel de la Magdalena. en la confluencias de las calles Mora, Cristo y don César Pérez. En ella se han celebrado más de un veintena de fiestas dedicada al beato en torno a la 3 de septiembre desde 1983, que se inició hasta que se pasó en este siglo al patio de la Casa de la Cultura.
   Uno de los actos principales es el pregón, dado siempre por algún relevante sonsecano/na. El año 1991, VIII Fiesta, tuvo el honor de pronunciarlo don Florentino Moreno Martín, Licenciado en Psicología y Profesor. Del folleto que se editó con los  diez primeros pregones entresaco el inicio del pregón de Tino, que nos escribe así:
" La primera plaza que vieron mis ojos (principio de los años 60) fue ésta desde la que ahora os hablo. No había entonces ni flores ni bustos de beatos. De aquí partían los coches de viajeros, cuando ir a Madrid era todo un viaje. Había una raquítica ventana de la que salía una luz tristísima y una mano que repartía los billetes. Sobre el empedrado de esta plaza se formaba una cola de militares de grandes gabanes que besaban a sus novias con recato, campesinos con boina y alpargatas, mujeres con mandil y faltriquera. Mujeres de nombres contundentes: María Dorotea, Leandra, Juana. Mujeres anchas como la meseta.
   Sonsecanos, debajo del asfalto que ahora pisamos, estaban las piedras sobre las que de niño yo gastaba mis zapatos, y debajo de esas piedras, la tierra que algún día pisaron nuestros antepasados"

   Busto de  Fray Gabriel de la Magdalena del escultor Luciano Gutiérrez Gómez.
   El beato nace en el número 2 de la calle de Los Remedios de Sonseca en 1567. Estudió cirugía. Abrazó la regla de la Orden Franciscana a los treinta años. En 1601 embarca para Filipinas, pasando años después a Japón donde se dedica a la asistencia y cura de enfermos. En 1632 fue martirizado, quemado vivo junto a otros cinco religiosos. La Sagrada Congregación de Ritos les declaró verdaderos mártires en 1866. Pío IX le beatificó el 7 de julio de 1867.


Rudimentario veleta en la casa de Leocadio Sánchez

Foto del singular balcón que la piqueta se llevó al hacer Optica. Años 80.



   El viernes 18 de septiembre de 1936, “el terror negro”, como lo llamaron nuestros paisanos, llegó a Sonseca. Tres aviones trimotores italianos, muy posiblemente SavoiaMarchetiSM81, lanzaron sobre sus calles y casas tres bombas y varias botellas incendiarias. La esquina de la calle Mora con Pavía fue el lugar donde cayó el primero de los proyectiles.

   El resultado del bombardeo fue la muerte de los hermanos Gabriela, de seis añitos, con herida penetrante en el tórax, y José Luis de la Cruz Sánchez que aún no había cumplido los dos. Además, resultaron heridos cierto número de personas y hubo destrozos materiales en varios edificios.

   …Y miedo, mucho miedo que hizo que sus habitantes, sonsecanos y refugiados, abandonaran en masa el casco urbano con destino al campo. Sonseca quedó tan abandonada que al día siguiente el Comité que regía el Ayuntamiento tuvo, incluso, que ordenar la apertura de las tiendas.

   Inmediatamente surgieron rumores que intentaron explicarlas causas del suceso, el más difundido explicaba el bombardeo como resultado de los disparos que contra los aparatos se hicieron cuando sobrevolaban el pueblo.   Respecto a su procedencia, en su momento se dijo que los aeroplanos habían estado bombardeando previamente la estación de tren de Mora.

   A partir de este día los aviones frecuentaron el cielo sonsecano. Así, el 21 de septiembre volvieron a sobrevolar el pueblo y el 23 lo hicieron a muy baja cota, casi a ras de suelo. En ambos casos sin otras consecuencias que no fueran las consiguientes carreras fruto del pánico que producían.
                
                    Texto de M. Aguado Martín-Ambrosio   


 En C/ Mora esquina a C/ Pavía cayó el primer proyectil  de la Guerra Civil


   
       Arriba, antigua casa de don Francisco Díaz Guzmán, el farmacéutico (boticario) y abajo reformada  por sus sucesores.  Don Paco, con larga trayectoria profesional y humana (1890-1890), llegó a ser centenario.
   El 8 de febrero de 1955, el Ayuntamiento le nombró Jardinero Honorario de Sonseca.

Casa de don Paco. el boticario, reformada.

La puerta principal la han conservado junto al azulejo de San Miguel Arcángel.



Las tres fotos anteriones son de la casa de los García-Comendador con buena forja en balcones y ventanas.


      En la calle Mora Nº 4, nos encontramos esta balconada de la conocida casa de Don Ramón, "el farmacéutico".
   Balcón con adornos esféricos y baldosines en la parte inferior de cerámica con dibujos entrelazados. 


         Casa conocida por la de LA GENERALA, Felipa Rodríguez-Malo Martín-Ambrosio, sonsecana que se codeó con la alta alcurnia militar y política de España en el primer tercio del siglo XX.
  Francisco Gil en sus Temas Sonsecanos (Nº 4) escribe largo y tendido sobre su peculiar biografía.

Detalle en el dintel del balcón que hace esquina de la casa de LA GENERALA.

LA GENERALA contrató a los mejores trabajadores del hierro de
 Sonseca para que hicieran las rejas de las ventanas como a López-Cañadillas.


      La calle Mora comienza en la calle Orgaz, junto a la Iglesia Parroquial y termina en el parque de Jesús Nazareno o viceversa. Lleva el nombre por el lugar, pueblo al que conduce el camino.
   La rotulación de la calle se puso en 1850. El empedrado se hizo junto a la calle Orgaz y Mazarambroz en 1882.

Fuentes consultadas:
Memorias y Curiosidades de la Hª de Sonseca 1994 de Manuel Ballesteros Peces
Del mismo autor : Sonseca desde la mitad del Siglo XX hasta hoy.

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EL OTRO tiempo DE UN PUEBLO...

DE BUEN NACIDOS ES...


Gracias amigo visitante por compartir este paseo por esta singular visión de mi pueblo, fruto de inquietudes recopiladoras desde...

Gracias, por ocupar parte de su tiempo en descubrir estos retazos, fragmentos, pinceladas de un laborioso pueblo como Sonseca, que ha demostrado a lo largo de su Historia saber superar con inteligencia creadora y ejecutiva las circunstancias más desfavorable.

Gracias, por leer y observar mis "entradas" metidas a golpe de corazón, como intuyendo lo que nos une y nos anima a seguir ampliando nuestros límites personales afianzando lo que somos y de donde venimos.

Disculpas por las erratas que siempre lleva un texto escrito aunque se haya realizado con lo mejor que uno ha aprendido.
























































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































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