Entresaco unos párrafos de cada uno de los pregones para apreciar su sensibilidad escritora con nuestro pueblo, discernir y prepararnos para escuchar al anunciado pregonero de Ferias y Fiestas 2026, el inminente cardiólogo, don Carlos Esteban Martín López, el 7 de septiembre en el patio de la Casa de la Cultura.
2015 Luis Gutiérrez Valentín
"Siguiendo la estela de Machado al decir
que su infancia son recuerdos de un patio de Sevilla. Mi infancia son también
recuerdos de un patio de Sonseca; calle de Rojas, vecino de Juan Antonio, su
esposa Antonia, sus hijos, y el "tío Simón", buenas gentes y
vecinos.
Patio que me evoca al seno de una familia de siete hermanos, de un
buen padre tertuliano de casino y de hermandad, y una santa madre ama de casa,
laboriosa y cuidadora de su hacienda; padres que un hijo sueña tener.
Un patio donde el abuelo sentado en una silla, cabizbajo, golpeaba
con su cayado el empedrado de su entorno y con sus manos temblorosas liaba un
cigarrillo de tabaco picado de cuarterón, mientras su mirada fruncida bajo su
gorro de visera transmitía ternura. Ella, la abuela, a quien siempre conocí con
toquilla negra, vivía en su silencio porque no llegaba el ruido a sus oídos, y
aún con ojos claros, sin luz en su retina.
Un patio donde un niño de pantalón corto, sentado sobre un
escalón, merendando, escuchaba en la radio las coplas de Juanito Valderrama o
de Antonio Molina.
Un patio del salieron don jóvenes muchachas guapas vestidas de
blanco camino del altar.
Un patio soleado y abrigado en el otoño, plateado por la escarcha
del invierno, con brotes de una parra en primavera, o el peso del fogoso sol de
agosto.
Un patio de tertulia en noches de verano que enriquecía la
convivencia vecinal.
Un patio asomado por su puerta, para ver todos los años a la
Virgen de los Remedios en su calle.
Un patio cargado de enjundia y sentimiento, con leyenda y con
historia donde cada rincón respiraba por sí mismo porque tenía vida
propia".
"Si en un tiempo vuestra inquietud generó industria, ahora son las asociaciones y actividades culturales, las que dan testimonio de vuestro renacer y caminar. Este resurgir social y cultural, es el mejor indicador adelantado (utilizando un término de la economía), que llevará a Sonseca al lugar que le corresponda de nuevo, para ser un pueblo referente.
Con vuestro tesón y lucha tenéis el pueblo ejemplar que habéis construido. Y lo habéis hecho distinto, sin perder su esencia ni su historia, porque los que renuncian a su historia, empobrecen su cultura. Lo habéis puerto en el mapa para que aquellos ignorantes, que a mí me preguntan ¿ dónde está Sonseca? ya lo vean en el mapa con letras grandes y negritas. Las cosas no son buenas por ser grandes, sino grandes por ser buenas. Vosotros habéis hecho de Sonseca una cosa buena, y por eso ya es grande. ¡Enhorabuena, sonsecanos, por ser como sois!
2016 Silvestre García-Ochoa Dorado
Aquí, en Sonseca, tenemos la iniciativa que nos
ha hecho un gran pueblo, una capacidad de trabajar duro demostrada, nuestros
jóvenes cada vez más recorren el mundo -me gusta decir que estamos
criando ciudadanos del mundo- con lo que se empapan de otras ideas y
nuevas formas de concebir el futuro. Y además, también han dado un paso más que
nosotros en su preparación. Tenemos todo lo necesario y no me cabe duda de que
en algún momento todo esto germinará y Sonseca volverá a brillar en la Mancha y
en España. Estamos sembrando y tened la absoluta certeza de que habrá
cosecha.
Como científico, sé que poco se puede
conseguir con el esfuerzo individual. Ya pasaron a la historia los genios que
eran capaces de hacer grandes aportaciones trabajando en solitario, como Ramón
y Cajal, que da nombre a la calle donde vivo. Además, las metas no se
consiguen solo con esfuerzo. Se consiguen con ilusión y sintiéndose parte de un
grupo.
Imaginando siempre cual va a ser el gran
resultado por el que estamos trabajando, que es mucho más que un triunfo
personal.
El autor del Principito, Antoine de Saint-Exupéry, decía: Si quieres
construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir
el trabajo. Crea primero en los hombres y mujeres la ilusión de surcar el mar
libre y ancho. Yo creo firmemente que llegaremos a ver ese mar que nos
ilusione y nos inspire para trabajar y reconstruir este barco que es
Sonseca, y que navegaremos en la dirección adecuada para salir de
este bache en el que ahora estamos. Y más que eso, estoy convencido de que será
más pronto que tarde.
2017
Alicia Valentín-Fernández García
Puede que hoy aquí tengáis un ejemplo de que a veces los sueños no se cumplen, pero también que eso no puede generar desánimo ni frustración. Siempre escucho los halagos más importantes sobre Sonseca, sobre la capacidad de trabajo, las grandes inquietudes y virtudes de su gente; a personas de otros sitios. Y por otro lado, los comentarios mas pesimistas sobre “el poco futuro” y “lo mal que estamos con lo que Sonseca fue”; de la gente de aquí. Mirar lo que fuimos o hicimos en el pasado puede ser bonito pero no nos puede frenar porque siempre hay que mirar hacia delante, como en esa carrera de 100 metros que tienes que darlo todo sin reservas, que no puedes mirar atrás. Esa carrera donde la fuerza y la aceleración que pongas a tu cuerpo en los primeros metros te llevan a la meta en buena posición siempre que te hayas preparado bien. Tal vez tenemos que pensar que, al igual que en el deporte, la meta no es solo ganar, enriquecerse o tener un gran éxito, si no ser FELIZ en cada paso que emprendemos en la vida.
2018
Luis García Montero
Me gusta el patriotismo municipal y
democrático de los ayuntamientos; me gusta el patriotismo de los barrios, de
los pueblos y de las ciudades. Otros patriotismos mueven, a veces, fantasmas y
engaños, como los que denuncia el periodista de Sonseca David García Marín:
patriotismos que acaban en guerras, en mentiras, pero el patriotismo de
nuestros pueblos, de nuestras ciudades, el patriotismo de la vecindad que se
cuida está lleno de vida cotidiana, de rostros conocidos, de gentes que
conviven y se paran en la calle para hablar de sus cosas. La calle se
convierte, así, en una extensión de la casa, de los domicilios particulares. El
tiempo se convierte, así, en un cartero de vida, se hace historia humana y la
palabra «dirección» deja de tener un significado abstracto de ‘rumbo
inabarcable’, para concentrarse en unas señas, en un portal: el portal de
nuestros abuelos, el portal de nuestros padres, el portal de nuestros hijos;
direcciones con nombres de carne y hueso. Las fiestas sacan esas vidas privadas
a la calle, escriben una fecha como se abre una plaza y nos recuerdan la parte
de alegría que tiene la convivencia.
La gente
que se quiere es gente que se necesita. En la palabra «necesidad» hay un
sentido profundo de los vínculos; necesitamos querernos, nos necesitamos al
querer. Somos personas que saben cuidar y que reconocen la necesidad de ser
cuidados. Esos cuidados marcan la vida familiar, la relación entre los
enamorados, las madres, los hijos, los abuelos y las nietas. ¿Cuántas crisis se
superan gracias a los cuidados que se presta una familia? Sacar los cuidados de
los domicilios a las plazas públicas es crear comunidad; un mundo que sabe
compartir las preocupaciones y las necesidades, las ilusiones y la felicidad.
Celebrar la alegría es reivindicar el derecho de los seres humanos a la
felicidad. Estamos de fiesta. La alegría es una afirmación de que podemos ser
dueños de nuestro propio destino, una prueba de que la identidad se comparte,
de que estamos llamados a la hospitalidad.
2019 Evilasio Ventura
Maestro-Muñoz
Sonseca siempre ha sido
una población defensora de la cultura. Muchos colectivos participan
en cuantos actos se programan.
Sonseca fue pionera en actos culturales. Yo conocí el centro cultural “Revuelo”, Radio Patarra… A mi memoria me vienen recuerdos del año 1982 cuando realizamos un concierto con la coral “Polimnia” y la Banda de Música en un solar donde ahora es la actual Casa de la Cultura. Allí, aquí, se celebraron importantes eventos ya que había un gran compromiso por la cultura popular. Se hacían teatros y todo tipo de actividades muy aplaudidas por un público muy bien dispuesto.
En 1988 nació el grupo
de zarzuela formada por más de 120 componentes, la Banda Municipal, la Coral
“Polimnia”, grupos de baile, actores y muchas personas que colaboraban con el
proyecto. Unos días antes de la feria se representaban en este mismo patio y
era un auténtico éxito. Se hacían varias representaciones y la entrada ayudaba
a pagar los gastos de trajes, decorados, equipo de luces y sonido. Tengo
recuerdos de aquella maravillosa época, sobre todo, de cada una de
las personas que formábamos el equipo. En el 2001, representamos la
última zarzuela: “Agua, azucarillos y aguardiente”. Muy buena fue la
convivencia en las muchas representaciones que representamos en las diferentes
localidades que nos contrataban. Una noche en el Castillo de Oropesa, no
hicimos más que terminar la actuación, y comenzó una fuerte tormenta que nos
tiró todos los decorados, pero pudimos vivir ese fenómeno atmosférico en un
lugar sin luz, como en la edad media. Mi homenaje a todos ellos, muchos ya
quedaron en el camino de la vida, pero siempre se mantendrán en mi recuerdo.
2021 María Teresa Caberta de la
Cruz
Lo mejor de Sonseca, sin duda, son sus
gentes. Mujeres y hombres trabajadores que han sabido ir adaptándose a
la situación provocada por las distintas crisis económicas que hemos venido
padeciendo, formándose para poder desempeñar otros tipos de trabajo, muy
distintos a los que estábamos acostumbrados. El talante emprendedor nunca
ha faltado en nuestro pueblo y tenemos múltiples ejemplos de ello, sobre
todo jóvenes que buscan, de forma creativa, nuevos campos de trabajo y
desarrollo.
Pero lo que más nos enorgullece como
sonsecanos es nuestro carácter solidario. En estos tiempos de dificultad
y emergencia han sido muchos los vecinos y vecinas que se han implicado y
comprometido para tratar de paliar la situación: fabricando mascarillas en
los primeros momentos cuando había escasez de material, llevando la
compra a quienes más difícil lo tenían, ayudando económicamente o
poniendo a disposición del pueblo tractores y maquinaria, bien para
fumigar o para limpiar las calles de nieve. La labor desarrollada por
Cáritas y Cruz Roja ha sido muy importante en estos momentos tan
complicados.
Nos hemos dado cuenta de la importancia de
muchos colectivos que han resultado ser esenciales para dar respuesta a
todas las necesidades que surgieron en los momentos más difíciles de la
pandemia: trabajadores de supermercado, cuidadores, servicios de limpieza,
cuerpos de seguridad, conductores y transportistas entre otros. Gracias a
todos ellos.
Es obligado destacar la
labor de nuestros sanitarios, que han demostrado una entrega, calificada
de heroica en muchos casos, poniendo en riesgo su propia salud, para hacer
frente a las necesidades extraordinarias que la pandemia ha provocado. Ha
quedado evidenciado la necesidad de mantener un buen Sistema de Salud para
todos. Las carencias que se han puesto de manifiesto deben ser subsanadas.
Es obligación de las distintas administraciones dedicar los recursos necesarios
para ello.
La importancia de la educación
en la vida de las personas es indiscutible. Es la base del bienestar,
aquellas sociedades donde existe un alto nivel de educación, disfrutan de una
mejor calidad de vida.
Educar es mucho más que
transmitir conocimientos. Igual que se aprenden matemáticas, idiomas o
cualquier otra disciplina, es muy importante promover valores tan necesarios
para la convivencia y el progreso social como la empatía, la igualdad,
la solidaridad, el pensamiento crítico y sobre todo el respeto (a
uno mismo, a los demás y al mundo que nos rodea). Para hacerlo posible
es imprescindible una buena y estrecha relación entre Familia y
Escuela.
Me gustaría ahora
tener la facilidad para declamar que tienen algunos, pero me conformaré
con hacerlo sin emocionarme demasiado. Se trata de un poema, en el que se
nos transmite la importancia de la educación como herramienta imprescindible
en el niño, que perdurará a lo largo de la vida. Quisiera dedicárselo, de forma
especial, a las compañeras y compañeros, alumnos y alumnas que he ido teniendo
a lo largo de mi vida de trabajo en la escuela.
2022 David García Marín
Caer podrá la noche prisionera,
con la esperanza abatida y postiza,
que en mi Sonseca nunca quebradiza,
hondo, valiente y con fervor se espera
a una Madre en Remedios compañera,
a la tierna inocencia primeriza,
al clarinete en banda encontradiza,
sordo, en nocturna salve caballera.
Arte que en industria es ya religión,
identidad de todos, realengo,
al hablar de raíz, con emoción.
Que no es fingido, mas es confesión,
que el propósito en arraigo tengo
de proclamar la dulce tradición.
Cuando el alférez alza su bandera,
cuando el corazón del pueblo se eriza,
rotos, al alba izan la faz ligera.
Donde la luz del cohete es primera,
donde la vida se olvida plomiza,
anuncia septiembre fiesta castiza,
devotos, en tierra seca y escudera.
Alma que en Ofrecimiento es pasión,
luna en verbena, que ya es de abolengo,
sangre de rifa, que ya es corazón.
Que no es capricho, mas es la razón,
con afán, permiso a pedirles vengo
con este soneto, abrir el pregón.
Esa
identidad colectiva de nuestro pueblo nos influye a todos y todas. Parte de
quienes somos depende del espacio que compartimos, del lugar donde vivimos, que
sin duda forja nuestro carácter. Sin embargo, el elemento más importante para
la construcción de la identidad propia es la familia. Yo no estaría aquí si no
fuera por el mejor consejo que mis padres me dieron de niño: “David, intenta
superarte cada día”.
Mis padres, Julio y María del
Carmen, vivieron muchos años en el campo, en chozos, debido al trabajo de mis
abuelos: carbonero mi abuelo paterno, Leoncio, casado con mi abuela Trini; y
pastor mi abuelo materno Eugenio, Felicia su esposa, mi abuela. Fruto de la
reconversión económica, laboral y social que vivió nuestro pueblo hace varias
décadas, mis padres fueron obreros de esa incipiente Sonseca industrial desde
la segunda mitad de los años 60. Mi padre, carpintero. Mi madre, trabajadora
del textil. De mis padres sigo aprendiendo algo nuevo todos los días. Han sido
y siguen siendo mis mejores maestros. Espero, junto a mi pareja Rosi, ser tan
buen maestro para mi hijo Fabio como ellos lo son conmigo.
Por ello, una de las cosas de las
que más orgulloso me siento es de mis orígenes. De pertenecer a la clase
trabajadora. La mía es una de las innumerables familias de la Sonseca obrera
que, con sus manos como dice el himno de nuestro pueblo, labraron
un “futuro de progreso” para las generaciones posteriores. Sirvan
estas palabras para reconocer públicamente la importancia vital de esas
generaciones de obreros y obreras sonsecanos y sonsecanas, nuestros padres y
abuelos, trabajadores esforzados de la madera, el textil, el mazapán y otros
sectores que, desde mi punto de vista, son uno de los grandes orgullos de
nuestra tierra.
2023 Isaac Martín Delgado
Esta imagen es la que custodiamos los
alabarderos. Los que formamos la compañía actual, los que han integrado las
distintas compañías desde el origen de nuestra tradición, aquellos que lo harán
en el futuro. Pero hemos de saber mirar más allá. Los alabarderos no nos
limitamos a ser guardia de honor de una imagen. Somos anunciadores de la
presencia de Aquella a la que esa imagen representa: María. Nuestra vida,
queridos hermanos alabarderos, ha de ser lo suficientemente modélica como para
que quien nos vea descubra que hay algo más grande que una tradición: una fe de
la que esa tradición es expresión popular, una confianza en que María es Madre
y que espera que acudamos a ella como hijos. Lo que he podido ver el día de San
Agustín como alabardero me ha permitido confirmar esta realidad: ojos
asombrados de niños que miran con alegría cómo pasa la compañía; lágrimas de
ancianos que, sin saber si este será el último año en el que podrán contemplar
la comitiva, ven transcurrir su vida entera mientras pasan por delante de ellos
los alabarderos, rememorando las distintas ferias que han podido vivir a lo
largo de sus años; personas de toda condición cuyos corazones intuyen que
detrás de esas alabardas hay un motivo de esperanza. Y es que, tras las
alabardas, la bandera y la imagen, está María.
Antes señalé que rehuí la tentación de hablar de
Derecho en esta intervención. En realidad, no es cierto; me gustaría
hacer una última reflexión en clave jurídica; será breve, no se
asusten. María es todo lo que he señalado y mucho más. En concreto, lo rezamos
en la Salve y en el himno que cantamos en la ermita: María es nuestra
abogada. No es, quizás, el mejor piropo que podemos echar a una madre
–¡mamá, eres la mejor abogada del mundo!–, y menos a nuestra Madre del Cielo,
pero resume a la perfección el mensaje principal que me gustaría transmitirles
en esta noche: María es abogada, intercesora, mediadora, defensora de nuestras
causas, incluso de las causas perdidas. Es quien vela por la justicia y pide
misericordia ante la injusticia que hayamos podido cometer. Como Madre que es.
Por eso, un consejo que me atrevo a darles y que
me aplico a mí mismo es el siguiente: ante situaciones complicadas,
preguntémonos: ¿ cómo resolvería esto una madre? Nos sirve para
problemas personales, para problemas familiares, incluso para resolver
conflictos sociales. Es más, pongamos esas situaciones a los pies de la Madre,
con mayúsculas, confiados en que nos ayudará a encontrar la respuesta. Para eso
es abogada nuestra.
2024 Dolores Romero López
Mientras Sonseca destacaba por su industria
textil, de la madera y el mazapán, la generación de mis padres llevó a
cabo la primera mecanización del campo. Mi padre fue uno de los primeros
agricultores del pueblo que se compró un tractor y fue socio fundador en
1967 de la Cooperativa Agrícola que también lleva el nombre de
nuestra Patrona. Quiero rendir homenaje en este pregón a todas las
familias sonsecanas que han vivido y viven de la producción agrícola y
ganadera. Especialmente quiero mencionar a las mujeres rurales que siempre
han apoyado con su fuerza y valentía el ciclo de siembra, cultivo y
recolección. Me vienen a la memoria las hortelanas, las cuadrillas de
espigadoras, escardadoras, las que rebuscaban en los suelos las aceitunas
después de varear las olivas, las vendimiadoras y las que ayudaban a
la economía familiar con el ordeño o el cuidado del ganado. Los niños nos
criamos a su amparo. Además, en la temporada del mazapán, estas mujeres,
–mi abuela y mi madre entre ellas–, se sacaban un jornal en la fábrica de
mazapanes uniéndose así a las mazapaneras. Es el momento de valorar y
agradecer su entrega para sacar adelante a sus seres queridos.
UNIÓN Y OPTIMISMO PARA UN
PUEBLO CON FUTURO
Hoy Sonseca tiene enormes retos y
grandes oportunidades que debe abrazar con valentía y optimismo: la
transformación digital se debe integrar en los procesos industriales,
culturales y educativos; nuestra economía tendrá que ser cada vez
más circular y la inteligencia artificial se aplicará a campos concretos
sin olvidar nunca la ética y el sentido común. Tenemos que seguir
trabajando, trabajando y trabajando con fuerza y pasión –como lo hicieron
nuestros mayores– para desarrollar talento específico. Estamos, pues, ante
un proceso de transformación imparable del que Sonseca debe salir
fortalecida porque aquí la calidad de vida es buena y existe una comunidad
humana en convivencia activa. En cuanto conectamos somos capaces de hacer
cosas increíbles. Apostemos por la educación, la cultura y el cuidado de
nuestras tradiciones para asegurar un futuro digno a nuestros jóvenes.
2025 Alfonso Martín Cabello
Hemos nacido en un pueblo en que, desde
pequeños, hemos visto en sus gentes: capacidad de trabajo, sacrificio, entrega,
renuncia, disciplina, orden, constancia, motivación, ilusión, para sacar una
familia adelante, construir un hogar, si es posible dar estudios a los hijos,
ahorrar por si surge algún imprevisto… Y en este afán se ha ido renunciando a
las satisfacciones inmediatas (ya sea un viaje, juegos, un festival, cine, ir
de copas…), así, a base de repetirlo, uno se ha ido haciendo, cada vez, más
dueño de sí mismo, capaz de dirigir su vida hacia donde quiere. ¡ESAS SON LAS
RAICES! ¡LA LIBERTAD ESTÁ EN LAS RAICES: sacrificio, esfuerzo, abnegación,
perseverancia!
En cierta ocasión, cayó en mis manos un poema
que quiero contarte, porque yo lo titularía “el espíritu
sonsecano”, aunque como realmente se llama es “el espíritu de Quest”.
El Quest es el nombre del barco
capitaneado por Sir Ernest Shackleton, explorador de la Antártida,
anglo-irlandés, una de las mayores figuras de la conocida como Edad heroica de
la exploración de la Antártida. En circunstancias extremas, cuando su barco
encalló en un banco de hielo que lo fue aplastando hasta hundirlo, los
marineros estuvieron aislados más de dos años, pero gracias a la habilidad de
su líder consiguieron volver todos con vida del continente helado.
En el reverso de la puerta del
camarote del capitán, se podía leer grabado en bronce:
“Si sueñas, y los sueños no te
arroban –es decir, no te hacen perder el juicio-/ si piensas, y pensar no es tu
ambición/ Si al triunfo y al desastre te acomodas/ y ves en uno y otro un
impostor / Si a tu cerebro, y pecho y nervio obligas/ a estar despiertos,
aunque ya agotados, / y así sigues bregando con la vida/ porque tu voluntad
dice ¡sigamos!/ Si ocupas el minuto inexorable/ de sesenta minutos de tu afán/
tuyo es el mundo, tuyos sus caudales, / Y tú eres, hijo, un hombre de
verdad".
Hemos recorrido un camino, “con el hilo
hice camino”, un camino noble y digno. Nos pasaron un testigo, muy bien armado
y tejido, para que también nosotros hiciéramos camino, mejorándolo y
puliéndolo, dirigiéndolo a metas más altas. Y nosotros tendremos que pasar la
antorcha a los que nos sucedan.
El patio Nelsón Mandela
está lleno a rebosar
Alfonso Martín Cabello
se dedica a pregonar
nuestras Fiestas con gran celo.





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