Para comenzar, me justifico por qué este reportaje lo subo al blog ahora y, no en la época navideña.
Primero porque me lo acaban de dar Victoria Martín Cerdeño, que lo ha encontrado en los cajones de su casa, familia dada a conservar todo lo publicado en la prensa sobre Sonseca. Ha pensado en mí como receptor y dado a compartir nuestra Historia cercana, cosa que se lo agradezco enormemente, también en nombre de los visitantes.
Segundo porque si en 1965 la campaña del mazapán comenzaba después de las Ferias y Fiestas. En este 2026 se ha adelantado, rutina que ya tiene unos años.
Hace algunos días me enteraba de la oferta de empleo de una de las industrias, que, afortunadamente, todavía se mantienen ofreciendo dulces al mundo entero.
Dicho esto, me limito a copiar el texto del reportaje. Deduzco que es de finales de 1965 por un anuncio de una campaña publicitaria de la firma FAGOR, que cita el año promocionando la estufa Katty, en ese momento, una novedad para "fagorizar" su hogar. Seguro que alguno de ustedes se acuerda.
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REPORTAJES
LA NAVIDAD "EN DULCE" DE UN PUEBLO CASTELLANO
Desde octubre a diciembre se produce en la provincia de Toledo más de un millón de kilos de mazapán.
De nuestros enviados especiales en Sonseca.
Texto:
Paquita CASTILLA
Reportaje gráfico:
ALEJANDRO
A un lado de la carretera, entre el contraste de tonos marrones y verdes de la tierra castellana, está Sonseca. El pueblo toledano abierto al campo, con el horizonte azul clavado en sus terrones, con toda la tradición de siglos que hacen de sus piedras auténticos relicarios.
Llegamos a primera hora de la mañana. El sol, alto ya, recorta la figura de un labriego que abre surcos profundos e iguales con el arado. El pueblo, llano, largo y sin asfaltar, está solitario. Al borde del camino, espantadas por el ruido del coche, alzan el vuelo una bandada de perdices.
En la plaza del Ayuntamiento, rodeada de árboles, unos viejecillos toman el sol. Hace frío y apetece estar quietos, inmóviles, para que el aire cortante no se introduzca entre sus ropas.
En Sonseca trabaja todo el mundo. Hay treinta y siete fábricas: veintiséis de hilados, siete de mazapán y cuatro de muebles castellanos.
Mientras esperamos al señor alcalde, el secretario del Ayuntamiento nos cuenta que mensualmente se pagan más de dos millones y medio de pesetas en jornales.
- La más antigua de las fábricas es la de hilados. Hace muchos años se hilaba con rueca y se hacían las famosas mantas muleras. Después, con los tractores y la mecanización, se ha perdido todo esto.
- ¿No ha gente en este pueblo?
- Somos siete mil habitantes. Lo que pasa es que cada cual está en su ocupación. A partir de la una, se para el trabajo en las fábricas para ir a comer y se animan las calles y plazas con los obreros dirigiéndose a sus casas andando o en bicicleta.
La artesanía del mazapán
Con las primeras luces de la mañana clara de Castilla hicimos la visita de los "dulces". El mazapán de la provincia de Toledo tiene mucha fama. Desde octubre hasta diciembre se produce más de un millón de kilos de este postre típicamente madrileño.
En Sonseca, la industria del mazapán se ha convertido en artesanía. Viene de padres a hijos, con métodos rudimentarios y manuales, con el sabor de hogar que es característico de los dulces caseros.
- Los hornos son de carbón de leña. Hemos probado el eléctrico, pero no nos sirve; le falta calorías.
- ¿Qué temperatura debe tener?
- De 300 a 400 grados de calor. El mazapán está a punto en cuatro o cinco minutos.
Su elaboración, ahora, es muy sencilla: almendra molida y azúcar hasta formar una pasta.
El origen de mazapán está en Toledo. Nos cuentan que, hace muchos años, la ciudad sufrió una invasión enemiga. Entonces, para aliviar el hambre, las carmelitas empezaron a moler almendra con unos enormes mazos, le añadían azúcar y formaban una especie de pan que llamaron mazapán, o sea, pan de mazo. Más tarde, esto se extendió por toda la provincia, hasta convertirse en algo típico de la región.
- Las figuritas son las que más se venden. Luego está el "pastel de gloria", que es mazapán relleno de yema y cubierto con clara de huevo.
EULALIA MARTÍN lleva veintiséis años trabajando en la fábrica. Con una rapidez sorprendente va formando las distintas figuras con la masa blanda.
- Diariamente me hago unas mil quinientas. Son muchos años en el oficio, señorita.
En las veintinueve naves de la Imperial Toledana se trabaja sin parar: Pastas marquesas, peladillas, turrones, piñones, anguilas, almendras garrapiñadas...
- En esta época del año nos volvemos locos. Cada año se vende más, y a partir del 25 de diciembre, todos son pedidos urgentes.
LOS HILADOS Y EL MUEBLE CATELLANO SON OTRAS DE LAS GRANDES INDUSTRIAS DE SONSECA
Setecientos cincuenta suéters diarios
El señor Ruedas, alcalde de Sonseca, es un hombre dinámico y abierto. Compagina perfectamente su trabajo en la Alcaldía y la dirección de las fábricas de hilados y muebles.
- A veces, me resulta duro llevar las dos cosas. Todo son quebraderos de cabeza, y en muchas ocasiones dejo mi trabajo por el Ayuntamiento. Claro que tiene sus compensaciones. Por ejemplo: ahora nos han concedido catorce millones de pesetas para el alcantarillado del pueblo.
Salimos a la calle. Sobre los tejados de las casas brillan tiesas las antenas de televisión. No hay asfalto. Tierra y barro en amasijo apretado con las piedras (cantos) forman las calles. Es un pueblo viejo y largo.
Hace cientos de años que nació Sonseca. Allá por los tiempos de Alfonso VI, cuando la famosa batalla de las Navas de Tolosa, se movilizaron las tropas que acamparon en aquellos lugares, y allí se formó el pequeño grupo, que más tarde crecería hasta formar un pueblo.
- ¿La primera industria?
- Los hilados. Después, todo lo demás. Las fábricas son casi todas de tipo familiar.
Y Sonseca vive de su industria y da trabajo a mucha gente que vive en los alrededores. Aparentemente no se nota. Tiene aspecto de pueblo labriego, más que industrial.
Las fábricas están detrás de unas fachadas blancas, con ventanas y rejas. Igual que si fuesen casas particulares. Subimos por las escaleras, pasamos por unas oficinas y ¡plaf!... ruido de máquinas y gente que tararea canciones y hablan alto para que la voz venza al sonido metálico de las máquinas en marcha.
- Aquí está la hilatura... Aquí se hace el devanado... Con ésta se efectúa el "trascanar"... De ésta sale el punto liso, allá el canalé, ahí el de goma...
Cien operarias trabajan en la fábrica que diariamente produce unos setecientos suéters. El mayor comprador es Galerías Preciados, de Madrid. Estos almacenes absorben casi toda la producción de género y confección de punto.
- Empezamos haciendo guantes. Luego, fuimos ampliando hasta llegar a la producción actual en todos los tipos de hilados.
- ¿Todo lo hacen a máquina?
- No. También tenemos confección a mano. Muchas mujeres se llevan la lana y el modelo a casa y lo traen ya hecho.
- ¿Cuánto tardan?
- Unos tres días, con un sueldo de ochenta pesetas diarias.
SONSECA TIENE YA FAMA INTERNACIONAL.
Esta año, en la Feria Mundial de Nueva York, se expuso una colección de muebles castellanos fabricados allí: comedores, tresillos, percheros, jamugas, arcones, y un sinfín de piezas de auténtico valor decorativo.
- Sólo fabricamos en madera de nogal y pino. El 80% de nuestra producción va directo al extranjero.
El encargado de la fábrica, señor Bernardo, nos enseña los distintos departamentos. Aserradores, tallistas, montadores, fragua, torneros..., todo en perfecta unidad y rapidez.
Las rosetas y relieves de puertas cuarteadas y muebles se tallan con la gubia. Es un trabajo difícil, pero que muchas veces tiene carácter de obra de arte.
- ¿Qué muebles venden más?
- Los arcones, las sillas de pastor o tajo de greco, aparadores..., todo, porque tenemos una producción que no se da abasto.
Ochenta obreros trabajan en la industria del mueble, y se da el caso que muchos de ellos dejan otros oficios para dedicarse a esto.
- Hay muebles que son muy difíciles de hacer y, por tanto, su elaboración es lenta. Aquí todo lo que se hace es artesanía y por eso tiene tanto valor.
A través de su patio porticado entramos en la exposición. Muebles de todo tipo, sobrios y fuertes, estilo castellano en nogal de Sierra Nevada; todo está allí como exponente de la industria artesana de Sonseca, que continuamente atraviesa fronteras y establece modas entre los variados estilos de decoración.
Dejamos Sonseca ya anocheciendo. El ruido quieto de los campos castellanos acoge las primeras luciérnagas brillantes.
Ha llegado el descanso y con él la paz que da fuerza para seguir luchando. El pueblo se hace cada vez más pequeño, hasta perderse en una curva cualquiera de la carretera.
Continuaré, Dios mediante.

