El programa de Ferias y Fiestas ha dado la oportunidad este año 2026 a Antonio Gallego Peces de dar a conocer con su artículo a un sonsecano misionero en Filipinas, Godofredo Peces Gallego.
Gracias a este blog e Internet podemos difundirlo al mundo mundial y ese es mi propósito.
GODOFREDO
PECES GALLEGO, UN MISIONERO SONSECANO EN FILIPINAS
La historia de Sonseca está unida a la de aquellos
que, partiendo de aquí, llevaron el nombre de nuestro pueblo a otros lugares
lejanos. Este es el caso del Padre Godofredo Peces Gallego, un sonsecano de la
orden de los vicencianos (Padres Paúles) que la documentación de archivo sitúa
en la vanguardia de la labor docente y evangélica en las Islas Filipinas,
durante un periodo histórico de profundas e intensas transformaciones políticas
y sociales.
Tras minuciosas investigaciones en los registros
históricos y en las actas de la orden, se constata que Godofredo Peces Gallego
nació en Sonseca el 9 de noviembre de 1867 y era hijo de Pablo Peces y Vitoria
Gallego. A muy temprana edad sintió la llamada religiosa de la Congregación de
la Misión, fundada por San Vicente de Paúl. Con apenas diecisiete años, el 2 de
noviembre de 1884, ingresó en el noviciado de la Orden en Madrid, un espacio de
rigurosa formación teológica, espiritual y humanística que preparaba a los
futuros operarios de la fe para los destinos más exigentes.
Su compromiso definitivo se selló el 2 de febrero de
1886 con la profesión de sus Santos Votos en la capital, en una ceremonia
presidida por el respetado Padre Valdivielso. Tras completar brillantemente sus
estudios superiores y recibir la ordenación sacerdotal, sus superiores vieron
en él las virtudes idóneas para integrarse en la ingente obra que la Provincia
de Madrid sostenía al otro lado del océano.
Iniciando su andadura misional, las fichas biográficas
oficiales registran su primer gran destino en el año 1890, cuando fue enviado a
la histórica ciudad de Naga (Nueva Cáceres), en la región de Bicol, un enclave
de gran relevancia eclesiástica donde los Paúles regentaban el seminario
conciliar. Allí permaneció durante casi dos décadas, ganándose el respeto y la
admiración de la comunidad local y demostrando dotes excepcionales para la
pedagogía y la administración. Su probada prudencia y celo apostólico motivaron
que en 1908 fuese nombrado Superior de la comunidad, una responsabilidad de
gran peso que desempeñó con firmeza y caridad.
Posteriormente, la amplitud de sus capacidades le
llevó a recorrer otros puntos neurálgicos de las islas de la mano de la
congregación:
- 1911 — Es trasladado a la capital,
Manila, centro neurálgico de la orden y eje educativo del archipiélago.
- 1916 — Asume la dirección y el
cargo de Superior en la misión y centro formativo de San Pablo (Laguna),
un entorno geográfico de gran dinamismo.
- 1917 — Regresa a la comunidad
central de Manila, donde su experiencia era vital para coordinar las
labores formativas de los nuevos sacerdotes nativos.
- 1920 — Es destinado a la
casa-seminario de Mandaloyon (Mandaluyong), un rincón cercano a la capital,
idóneo para el recogimiento, el estudio y la dirección espiritual.
El cambio de siglo trajo consigo un escenario
sumamente convulso e inédito para la Iglesia en Filipinas. Con el fin de la
soberanía española y el izado de la bandera estadounidense, se inauguró un
régimen de estricta separación entre la Iglesia y el Estado. Esta transición
política desató una profunda crisis eclesiástica y un éxodo masivo del clero
regular español: de los 1.013 frailes que desempeñaban sus labores en las islas
en 1898, el número se desplomó drásticamente a tan solo 246 en el año 1903.
En medio de este repliegue generalizado hacia España,
la Congregación de la Misión adoptó una postura de asombrosa entereza; de todos
sus miembros, únicamente 17 regresaron a la península. El Padre Godofredo Peces
formó parte de ese admirable y reducido grupo de paúles que decidió permanecer
en el archipiélago para dar continuidad a la labor educativa y espiritual bajo
las instrucciones de la Santa Sede (bula Quæ Mari Sinico, 1902), que
bajo el Papa León XIII reorganizó profundamente la Iglesia en Asia.
Durante estos complejos años del régimen americano,
los centros dirigidos por los vicentinos en localidades como Naga y San Pablo
de Laguna compaginaron la rigurosa educación de la juventud con intensas
misiones en las parroquias vecinas necesitadas de auxilio y con una labor de
propagación de la fe comunitaria que caló hondo en la sociedad filipina. De
estas aulas bien reorganizadas salieron los líderes que habrían de configurar
el futuro político de la nación filipina.
Los últimos años del Padre Godofredo transcurrieron
con la misma discreción y entrega que caracterizaron sus inicios en las aulas y
los altares. El 7 de mayo de 1923, las fichas de destino anotan su adscripción
definitiva a la comunidad de Mandaloyon, lugar donde se ubicaba el Seminario
Menor de Manila. Allí, entre la formación de las juventudes filipinas y el
murmullo de las oraciones comunitarias, el veterano misionero vio perder su
salud tras toda una vida expuesto a los rigores del clima tropical.
Fiel a su vocación hasta el último instante, el Padre
Godofredo Peces Gallego falleció el 7 de mayo de 1931 en el citado Seminario
Menor de Manila (Mandaloyon), habiendo alcanzado los 63 años de edad y sumando
47 años de ejemplar vocación vicenciana, tal y como recogieron con hondo pesar
las páginas de la sección de Necrología de los Sacerdotes de la Misión e Hijas
de la Caridad españoles en sus anales de aquel año.
Casi un siglo después de su partida, rescatar del
olvido la trayectoria de paisanos de la talla del Padre Godofredo Peces Gallego
es un acto de justicia histórica y un orgullo para todos los sonsecanos. Su
nombre figura con letras de molde en los archivos internacionales del
apostolado vicenciano, pero su raíz primera estuvo siempre ligada a las calles
que nos vieron nacer. Que estas páginas del programa de fiestas sirvan como
humilde homenaje a un hombre de fe, letras y sacrificio que llevó el espíritu
trabajador y universal de Sonseca hasta los confines orientales de la Tierra.
Agradecimientos:
El autor expresa su gratitud al archivo de la Congregación de la Misión por
facilitar el acceso a los registros de la orden, clave para la corrección y
ampliación de esta crónica. La fecha de nacimiento está sacada de los archivos
de la Parroquia de Sonseca. Las imágenes del archivo de la University of Santo
Tomas de Manila, Filipinas.










































