viernes, 6 de noviembre de 2026

GODOFREDO PECES GALLEGO, UN MISIONERO SONSECANO EN FILIPINAS

    El programa de Ferias y Fiestas ha dado la oportunidad este año 2026 a Antonio Gallego Peces de dar a conocer con su artículo a un sonsecano misionero en Filipinas, Godofredo Peces Gallego.

  Gracias a este blog e Internet podemos difundirlo al mundo mundial y ese es mi propósito.

  


GODOFREDO PECES GALLEGO, UN MISIONERO SONSECANO EN FILIPINAS

   La historia de Sonseca está unida a la de aquellos que, partiendo de aquí, llevaron el nombre de nuestro pueblo a otros lugares lejanos. Este es el caso del Padre Godofredo Peces Gallego, un sonsecano de la orden de los vicencianos (Padres Paúles) que la documentación de archivo sitúa en la vanguardia de la labor docente y evangélica en las Islas Filipinas, durante un periodo histórico de profundas e intensas transformaciones políticas y sociales.

   Tras minuciosas investigaciones en los registros históricos y en las actas de la orden, se constata que Godofredo Peces Gallego nació en Sonseca el 9 de noviembre de 1867 y era hijo de Pablo Peces y Vitoria Gallego. A muy temprana edad sintió la llamada religiosa de la Congregación de la Misión, fundada por San Vicente de Paúl. Con apenas diecisiete años, el 2 de noviembre de 1884, ingresó en el noviciado de la Orden en Madrid, un espacio de rigurosa formación teológica, espiritual y humanística que preparaba a los futuros operarios de la fe para los destinos más exigentes.

   Su compromiso definitivo se selló el 2 de febrero de 1886 con la profesión de sus Santos Votos en la capital, en una ceremonia presidida por el respetado Padre Valdivielso. Tras completar brillantemente sus estudios superiores y recibir la ordenación sacerdotal, sus superiores vieron en él las virtudes idóneas para integrarse en la ingente obra que la Provincia de Madrid sostenía al otro lado del océano.

   Iniciando su andadura misional, las fichas biográficas oficiales registran su primer gran destino en el año 1890, cuando fue enviado a la histórica ciudad de Naga (Nueva Cáceres), en la región de Bicol, un enclave de gran relevancia eclesiástica donde los Paúles regentaban el seminario conciliar. Allí permaneció durante casi dos décadas, ganándose el respeto y la admiración de la comunidad local y demostrando dotes excepcionales para la pedagogía y la administración. Su probada prudencia y celo apostólico motivaron que en 1908 fuese nombrado Superior de la comunidad, una responsabilidad de gran peso que desempeñó con firmeza y caridad.

  Posteriormente, la amplitud de sus capacidades le llevó a recorrer otros puntos neurálgicos de las islas de la mano de la congregación:

  • 1911 — Es trasladado a la capital, Manila, centro neurálgico de la orden y eje educativo del archipiélago.
  • 1916 — Asume la dirección y el cargo de Superior en la misión y centro formativo de San Pablo (Laguna), un entorno geográfico de gran dinamismo.
  • 1917 — Regresa a la comunidad central de Manila, donde su experiencia era vital para coordinar las labores formativas de los nuevos sacerdotes nativos.
  • 1920 — Es destinado a la casa-seminario de Mandaloyon (Mandaluyong), un rincón cercano a la capital, idóneo para el recogimiento, el estudio y la dirección espiritual.

   El cambio de siglo trajo consigo un escenario sumamente convulso e inédito para la Iglesia en Filipinas. Con el fin de la soberanía española y el izado de la bandera estadounidense, se inauguró un régimen de estricta separación entre la Iglesia y el Estado. Esta transición política desató una profunda crisis eclesiástica y un éxodo masivo del clero regular español: de los 1.013 frailes que desempeñaban sus labores en las islas en 1898, el número se desplomó drásticamente a tan solo 246 en el año 1903.

   En medio de este repliegue generalizado hacia España, la Congregación de la Misión adoptó una postura de asombrosa entereza; de todos sus miembros, únicamente 17 regresaron a la península. El Padre Godofredo Peces formó parte de ese admirable y reducido grupo de paúles que decidió permanecer en el archipiélago para dar continuidad a la labor educativa y espiritual bajo las instrucciones de la Santa Sede (bula Quæ Mari Sinico, 1902), que bajo el Papa León XIII reorganizó profundamente la Iglesia en Asia.

  Durante estos complejos años del régimen americano, los centros dirigidos por los vicentinos en localidades como Naga y San Pablo de Laguna compaginaron la rigurosa educación de la juventud con intensas misiones en las parroquias vecinas necesitadas de auxilio y con una labor de propagación de la fe comunitaria que caló hondo en la sociedad filipina. De estas aulas bien reorganizadas salieron los líderes que habrían de configurar el futuro político de la nación filipina.


   

   Los últimos años del Padre Godofredo transcurrieron con la misma discreción y entrega que caracterizaron sus inicios en las aulas y los altares. El 7 de mayo de 1923, las fichas de destino anotan su adscripción definitiva a la comunidad de Mandaloyon, lugar donde se ubicaba el Seminario Menor de Manila. Allí, entre la formación de las juventudes filipinas y el murmullo de las oraciones comunitarias, el veterano misionero vio perder su salud tras toda una vida expuesto a los rigores del clima tropical.

   Fiel a su vocación hasta el último instante, el Padre Godofredo Peces Gallego falleció el 7 de mayo de 1931 en el citado Seminario Menor de Manila (Mandaloyon), habiendo alcanzado los 63 años de edad y sumando 47 años de ejemplar vocación vicenciana, tal y como recogieron con hondo pesar las páginas de la sección de Necrología de los Sacerdotes de la Misión e Hijas de la Caridad españoles en sus anales de aquel año.

   Casi un siglo después de su partida, rescatar del olvido la trayectoria de paisanos de la talla del Padre Godofredo Peces Gallego es un acto de justicia histórica y un orgullo para todos los sonsecanos. Su nombre figura con letras de molde en los archivos internacionales del apostolado vicenciano, pero su raíz primera estuvo siempre ligada a las calles que nos vieron nacer. Que estas páginas del programa de fiestas sirvan como humilde homenaje a un hombre de fe, letras y sacrificio que llevó el espíritu trabajador y universal de Sonseca hasta los confines orientales de la Tierra.

 

   

   Agradecimientos: El autor expresa su gratitud al archivo de la Congregación de la Misión por facilitar el acceso a los registros de la orden, clave para la corrección y ampliación de esta crónica. La fecha de nacimiento está sacada de los archivos de la Parroquia de Sonseca. Las imágenes del archivo de la University of Santo Tomas de Manila, Filipinas.

                                                                                    Antonio Gallego Peces






miércoles, 28 de octubre de 2026

EL CAMPOSANTO DE SONSECA EN EL 2026 SE MERECE UN ANDORREANDO CON IMÁGENES POR LOS TIEMPOS CERCANOS PARA VER SUS CAMBIOS Y SUS AUSENCIAS

     Todo pasa y todo queda, / pero lo nuestro es pasar... Antonio Machado.

  Dicen que una imagen vale más que mil palabras, aunque a veces no esté muy de acuerdo.  En esta entrada tocan las fotografías de archivo que tengo desde hace unas décadas de nuestro camposanto. Aprovecho las fechas previas al día de los difuntos, el 2 de noviembre, que es costumbre visitar a nuestros fallecidos o más bien la víspera, el 1, día de Todos los Santos.

   Con ellas quiero hacer un sencillo homenaje a los sonsecanos naturales o adoptados, que decidieron ser aquí enterrados, los debemos el Sonseca del presente.




Foto de V. Cerrillo en los años 70.









































        Anécdota histórica: El cementerio fue estrenado el día 4 de julio de 1834 con el entierro de un niño hijo de Manuel Crespo, natural de Aranjuez y María Ruiz-Tapiador de Sonseca y de León Sánchez Criado, viudo de Teresa Martín Maestro.

 Pág. 116  de Memorias y Curiosidades  de la Historia de Sonseca ( Manuel Ballesteros Peces)

    Ya se limpian sepulturas
en un veintiséis de octubre
a unos veinticuatro grados,
un ritual muy de costumbre
para el día de los Santos.



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EL OTRO tiempo DE UN PUEBLO...

DE BUEN NACIDOS ES...


Gracias amigo visitante por compartir este paseo por esta singular visión de mi pueblo, fruto de inquietudes recopiladoras desde...

Gracias, por ocupar parte de su tiempo en descubrir estos retazos, fragmentos, pinceladas de un laborioso pueblo como Sonseca, que ha demostrado a lo largo de su Historia saber superar con inteligencia creadora y ejecutiva las circunstancias más desfavorable.

Gracias, por leer y observar mis "entradas" metidas a golpe de corazón, como intuyendo lo que nos une y nos anima a seguir ampliando nuestros límites personales afianzando lo que somos y de donde venimos.

Disculpas por las erratas que siempre lleva un texto escrito aunque se haya realizado con lo mejor que uno ha aprendido.
























































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































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