domingo, 27 de septiembre de 2026

FERIAS Y FIESTAS DE SONSECA DEL 2026, PREGÓN DE DON CARLOS ESTEBAN MARTÍN LÓPEZ, CARDIÓLOGO Y DOCTOR EN MEDICINA

   Unas pinceladas del pregonero entresacadas de su saluda en el programa de Ferias y Fiestas.

   "Aunque nací en Madrid, mis raíces son tan profundas con esta tierra que siempre me he considerado sonsecano de corazón. Y es que desde mucho antes de que alcance a recordar, no había fin de semana, fiesta o vacaciones que, mi familia y yo, no viniéramos a Sonseca."

  Pasos de su trayectoria profesional:

  Estudia Medicina en la Universidad Complutense.

   Hizo la residencia de Cirugía Cardiovascular en el Hospital Universitario 12 de octubre.

   Trabajó varios años en el Hospital de León

   En el 2015 regresó a Madrid para incorporarse al Hospital Universitario Puerta de Hierro.

   Obtuvo el Doctorado en Medicina

   Desde hace dos años es Profesor Asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid.

   Responsable Jefe de Servicio de Cirugía Cardiaca.

   Ha conseguido con su equipo ser el primero en realizar trasplante cardiopulmonar con donantes en asistolia en España.

   "Sin embargo más allá de los títulos y los logros científicos, el aspecto fundamental y más reconfortante de la Medicina sigue siendo el mismo poder ayudar a mejorar la vida de las personas. Esto para mí ha sido especialmente satisfactorio y gratificante cuando he operado a algunos vecinos de Sonseca"


    PREGÓN FERIAS Y FIESTAS                                                                               SONSECA 2026

   Carlos E. Martín López

   Distinguidas autoridades civiles y eclesiásticas, querida alcaldesa y representantes de la Corporación Municipal, queridos miembros del Patronato de la Virgen de los Remedios, alférez, muñidor y miembros de la Compañía de Alabarderos, reina, damas y niña de la bandera con quienes este año tengo el honor de honrar las Ferias y Fiestas a nuestra Patrona.

   Queridos vecinos de Sonseca, buenas noches a todos:

   En primer lugar, quiero expresar mi gratitud a María Victoria y a la corporación municipal por haber pensado en mí para este pregón. Hay en Sonseca muchas personas con trayectorias personales y profesionales merecedoras, seguramente más que yo, de estar aquí. Para mí, es un gran honor, un privilegio y también una responsabilidad.

   Permitidme, también, que este pregón sirva para honrar la memoria de mis abuelos, Sofía y Manuel y agradecer el apoyo de toda mi familia, a mis padres y hermanos, a mis amigos y, obviamente, a la mayor suerte de mi vida, mi mujer, Estela y mi hija Teresa.

   En Medicina, antes de comenzar una ponencia en un congreso debes señalar si existen conflictos de interés, esto es, si tienes intereses personales que puedan poner en riesgo la objetividad e imparcialidad de los datos que vas a presentar. Yo, en este caso, debo decir que tengo un gran conflicto de interés al pronunciar este pregón, porque mis raíces y gran parte de mi vida se la debo a Sonseca y todo lo que pueda contar será subjetivo e influenciado por el amor a este pueblo.

   Hay pueblos cuya grandeza no se mide por el número de habitantes ni por el tamaño de sus calles, sino por la capacidad que tienen para permanecer en el corazón de quienes las conocen. Sonseca es una de ellas.

   Si la patria de un hombre lo constituyen un paisaje y unos recuerdos, una memoria, que se forjó en la infancia y si, además, en esa patria es donde viven las personas a las que quieres, su tierra acoge a quienes nos precedieron y están los amigos que permanecen a nuestro lado, Sonseca es, sin duda, mi primera patria.

   Mi vínculo original con Sonseca fueron mis abuelos maternos, Sofía Cerdeño García-Aranda y Manuel López Rielves. Aunque hace muchos años que ya no están entre nosotros, tengo grabada en mi memoria la sabiduría y rectitud de mi abuelo y el cariño y sonrisa permanente de mi abuela. Su ejemplo de vida, como buenos sonsecanos, de esfuerzo, sacrificio y trabajo han sido siempre un referente en nuestra familia.

   Tuvieron cinco hijos, y la tercera de ellos, Mari, es mi madre. Ella fue la responsable de crear los fuertes lazos que nos unen a Sonseca a mis hermanos y a mí, porque, pese a que tuvo que irse a vivir a Madrid con mi padre por motivos laborales, el profundo arraigo a su familia y a su pueblo (con la complicidad de mi padre Esteban, quien sin ser sonsecano ha hecho suya también esta tierra), hicieron que no hubiera un fin de semana, fiestas o vacaciones que no viniéramos a Sonseca.

   Entre mis primeros recuerdos infantiles era la ilusión de la llegada del viernes por la tarde, montar en el coche familiar y tras cruzar Ajofrín, contemplar el extenso valle rodeado por los Montes de Toledo que aloja a Sonseca y llegar a los Arcos de la Plaza de la Virgen rumbo a la casa de mis abuelos en la calle La Arroyada nº 57.

   ¿Quién no recuerda la casa de sus abuelos?

   La de mis abuelos era una casa grande que daba a dos calles (La Arroyada y la del Cid) y contrastaba una parte más moderna y reformada, donde se hacía la vida diaria, con otra más antigua, casi congelada en otros tiempos, que era las delicias de la imaginación en los juegos de todos los nietos

   Coincidiendo con lo que, hace años, ya mencionara mi tío Eloy, resultan muy oportunos aquellos versos de Antonio Machado que decían: “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla”, en mi caso, fueron dos patios de Sonseca, uno pequeño con un pozo y su polea, el otro grande de baldosas empedradas y, en vez de limoneros, un gran membrillero.

   En estos primeros años tengo guardado en mi memoria con cariño los juegos interminables con mis primos, las carreras en bicicleta por la cuesta de la calle Toledo y la calle del Cid, las cenas navideñas familiares multitudinarias, las excursiones a la huerta de mis abuelos en el camino del Portachuelo, a “Los Pinos” de Marjaliza, la Torre Tolanca, San Pedro de la Mata y hasta la imagen de mi abuela cada verano sentada al fresco de charla con los vecinos.

   También recuerdo con total lucidez la mezcla de sentimientos con la llegada de la feria.

   La ilusión en esos días especiales con las calles atestadas de gente, la música, los cohetes, los puestos kilométricos de juguetes donde sabías que tus padres te iban a enferiar... Sin embargo, la feria marcaba también el final del verano y el día de la Octava (mucho antes de la rifa de la bandera) ya estábamos de camino a Madrid de vuelta a la rutina.

Con el paso del tiempo conocí a los que siguen siendo mis mejores amigos y recuerdo con una sonrisa y, también con cierta nostalgia, aquellos días de los años 90 con los “Billares” como nuestro punto de encuentro y recorrer el pueblo y, parte de la comarca, con los vespinos, los veranos en la piscina municipal, en la huerta de algún amigo, la romería de San Gregorio… También fue el tiempo de nuestras primeras salidas nocturnas, donde tuvimos la suerte de coincidir en un momento en que Sonseca era, sin duda, el epicentro de la fiesta de toda la provincia. Y, cómo no, por supuesto, la feria de Sonseca. No sé si los jóvenes de hoy viven las fiestas de una manera distinta, aunque supongo que cada generación tiene su forma de hacerlo. Pero estoy convencido de que hay algo que nunca cambia y es la ilusión con la que uno espera esos días durante todo el año. Nosotros empezábamos a organizarlo cuando todavía faltaban semanas para que llegaran, y en nuestra época la costumbre era alquilar un local (chiringuito le decíamos), lo más cercano posible al ferial y con un margen de tiempo suficiente para poder acondicionarlo para la feria.       Esos chiringuitos nos daban la vida durante las fiestas, un lugar para estar todos juntos y de encuentro con otros grupos de amigos.

   Fue precisamente en esos años cuando conocí a Estela, ¡quién me iba decir en ese momento que con aquella chica sonsecana de apenas 16 años construiríamos un futuro juntos, tendríamos a nuestra hija y me estaría acompañando en estos momentos, tres décadas después!. Qué bonito viaje.

   Lo que si tuve claro desde niño era la profesión a la que me quería dedicar. Mi madre padeció, durante su infancia, de fiebres reumáticas que le produjeron una enfermedad de las válvulas del corazón. Aunque afortunadamente se encuentra bien, el haber crecido viéndola durante toda su vida necesitando medicamentos, cirugías y revisiones periódicas seguramente me marcó y estudié Medicina en la Universidad Complutense de Madrid.   Posteriormente hice la residencia de Cirugía Cardiovascular en el Hospital Universitario 12 de octubre.

   Todavía recuerdo la fascinación de la primera vez que tuve un corazón latiendo entre mis manos o como, gracias a la generosidad anónima de un donante y su familia, tener la sensación indescriptible, que aún hoy me resulta casi milagrosa, de trasplantar un corazón que lleva varias horas parado y empieza a latir de forma espontánea en otro cuerpo.

   Reconozco que me siento profundamente privilegiado por poder trabajar en algo que me apasiona, porque, aunque la cirugía cardiaca es una especialidad exigente y sacrificada, que no entiende demasiado de horarios o fines de semana y con muchas horas de quirófano y momentos de tensión, todo queda ampliamente compensado con la satisfacción de comprobar que un paciente con un estado de salud muy deteriorado, puede volver a su casa, reunirse con su familia y seguir haciendo su vida.

   Tras finalizar la residencia estuve unos años trabajando como médico adjunto en el Hospital de León. Fue una época de crecimiento personal y profesional que recuerdo con mucho cariño. Sin embargo, nunca llegué a acostumbrarme a estar tan lejos de casa, de los míos y en 2015 regresé a Madrid para incorporarme al Hospital Universitario Puerta de Hierro, un centro pionero y de excelencia en cirugía cardiaca.

   Esta etapa me ha permitido crecer profesionalmente adquiriendo una valiosa experiencia trabajando y aprendiendo de grandes cirujanos nacionales e internacionales. Asimismo,

he tenido la oportunidad de involucrarme en el mundo docente con la obtención del Doctorado en Medicina y mi labor como Profesor Asociado en la Universidad Autónoma de Madrid, donde intento transmitir mi experiencia a las nuevas generaciones de médicos.

   Desde hace dos años dirijo el Servicio de Cirugía Cardiaca del Hospital Puerta de Hierro. Gracias a un equipo excepcional de profesionales, somos centro de referencia nacional en diversas técnicas quirúrgicas, uno de los hospitales con mayor número de trasplantes de corazón y hemos logrado el hito de realizar el primer trasplante cardiopulmonar con donante en asistolia en España. Estos avances ponen en valor y reflejan la excelencia de nuestro Sistema Nacional de Salud.

   Hay un famoso aforismo médico atribuido a Hipócrates (célebre médico de la Antigua Grecia, considerado como el padre de la medicina) que resume la vocación de la medicina diciendo: "Curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre".

   Esta frase pone de manifiesto la importancia que debemos dar los médicos cuando un paciente se pone en nuestras manos. Ser conscientes de que en cualquier procedimiento médico no intervienes únicamente sobre un órgano, también lo haces sobre los sueños de una familia, el miedo de unos padres, la esperanza de unos hijos, la ilusión de alguien que todavía tiene muchas cosas por vivir. Y eso hace que cada operación sea mucho más que un acto técnico. Sea, sobre todo, un acto profundamente humano.

   No tengo dudas de que, en todo lo que he podido conseguir profesionalmente, tiene cierta culpa mi herencia sonsecana que te forja en el valor del esfuerzo, de la constancia y de la superación. Aunque también esa misma herencia es la que hace sorprender a mis compañeros cuando en quirófano se me escapa algún pachasco o cabalito…

   Aunque, más allá de los títulos y los logros científicos, el aspecto fundamental y más reconfortante de la Medicina sigue siendo el mismo: poder ayudar a mejorar la vida de las personas. Esto para mí ha sido especialmente satisfactorio y gratificante cuando he operado a algunos vecinos de Sonseca. Aprovecho este altavoz para deciros que, aunque espero que nunca lo necesitéis, yo siempre estaré encantado en poder ayudaros.

   Es mi humilde forma de devolver todo lo que Sonseca me ha dado.

   Pero pese a que la medicina actual cura muchas enfermedades, la ciencia avanza cada día y la tecnología nos permite hacer hoy cosas que hace apenas unas décadas parecían imposibles. Nada puede cambiar nuestra condición humana, frágil y vulnerable, lo que convierte a la vida en algo infinitamente valioso.

   En el mundo actual, dónde toda va demasiado rápido, vivimos con frecuencia mirando hacia el futuro, esperando el momento ideal para ser felices: cuando alcancemos una meta, cuando tengamos más dinero, cuando desaparezcan los problemas.

   Sin embargo, olvidamos con frecuencia que lo más importante de la vida es disfrutar de los pequeños momentos de felicidad y poder compartirlos con quienes más queremos.

   No se me ocurre mejor manera para hacerlo que en nuestras Ferias.

   Han pasado muchos años de aquel niño que viajaba con sus padres y hermanos a Sonseca cada fin de semana. Pero con la misma ilusión, más de 40 años después, mi mujer y yo seguimos viniendo para reencontrarnos con la familia y los amigos de siempre. Ahora, lo hacemos acompañados de nuestra hija, para que crezca conociendo sus raíces e intentando crear en ella los mismos lazos con Sonseca que tenemos nosotros.

   Y es que, con el paso del tiempo, uno va siendo más consciente de la suerte de poder tener un pueblo al que volver, de sentir un orgullo de pertenencia. Un sentimiento que hace que baste con escuchar el nombre de Sonseca para que regresen los recuerdos, los paisajes y las personas que han dado sentido a nuestra historia.

   Por eso cada regreso tiene algo de celebración. No volvemos únicamente a un lugar; volvemos a una forma de sentir, a una manera de entender la vida en la que aún es posible detenerse a conversar con calma, saludar a los vecinos por su nombre y reconocer en cada rincón una parte de nuestra propia memoria.

   Pero recordar no significa resistirse al cambio. Al contrario, significa afrontar los nuevos tiempos con la seguridad que proporciona conocer la propia identidad. Sonseca ha sabido transformarse muchas veces a lo largo de su historia, superando dificultades y adaptándose a nuevas realidades sin dejar de ser fiel a sí misma.

   Ese es el mejor ejemplo que podemos ofrecer a nuestros hijos. Transmitirles que amar la tierra donde uno ha crecido no consiste en encerrarse en ella, sino en contribuir a mejorarla. Cada persona puede hacerlo desde su profesión, desde su familia, desde la cultura, la educación, la empresa o el compromiso con los demás…

   Todos tenemos algo que aportar. Un pueblo lo construyen cada día quienes abren un comercio, quienes enseñan en una escuela, quienes atienden a los enfermos, quienes cultivan los campos, quienes crean empleo, quienes participan en asociaciones o

quienes simplemente hacen más amable la vida de sus vecinos.

   Y sin importar dónde nos encontremos, debemos recordar siempre el compromiso con nuestro origen y actuar, en cada ocasión posible, como dignos representantes de nuestra tierra, nuestra gente y nuestras tradiciones.

   Son esos gestos los que fortalecen una comunidad. Y precisamente las fiestas nos recuerdan esa realidad. Durante unos días dejamos a un lado las preocupaciones habituales para encontrarnos de nuevo, compartir conversaciones, recuperar amistades y celebrar aquello que nos une.

   Llegados a este punto, solo queda hacer lo más importante. Invitar a todos a vivir estos días con intensidad. Disfrutad de la feria de día y de noche, de las tradiciones, de cada verbena, de cada conversación improvisada en una terraza o en la Plaza.

    Porque las fiestas no son únicamente un programa de actos. Las fiestas son el reflejo de un pueblo que sabe reunirse, celebrar y compartir.

   Nada de esto sería posible sin el trabajo silencioso de muchas personas.

   Quiero reconocer el esfuerzo de quienes, durante meses, preparan estas celebraciones con ilusión y dedicación, todas aquellas personas que, muchas veces de manera anónima, hacen posible que todo salga bien.

   También quiero dedicar un recuerdo lleno de afecto a quienes hoy no pueden acompañarnos pero permanecen para siempre en nuestro recuerdo, porque las ciudades también están hechas de la huella que dejan quienes las amaron.

   Que los niños que hoy juegan en estas calles sientan dentro de unos años el mismo orgullo que nosotros sentimos al pronunciar el nombre de Sonseca y, que quienes tuvieron que marcharse encuentren siempre razones para volver.

   Porque los lugares verdaderamente importantes no son aquellos donde simplemente vivimos. Son aquellos que nos enseñan quiénes somos.

¡Qué la alegría llene las calles! ¡Qué nunca falten los abrazos, las conversaciones ni las risas compartidas! que estos días nos recuerden todo aquello que nos une y todo lo que aún podemos construir juntos!

¡¡Viva las Ferias en honor de la Virgen de los Remedios!!

¡¡Viva Sonseca!!

Muchas gracias

   Y, mil gracias le doy yo a Carlos por cederme su pregón gentilmente para uso y disfrute de los visitantes a este sencillo blog con raíces sonsecanas como él.


domingo, 20 de septiembre de 2026

FERIAS Y FIESTAS DE SONSECA DE 2026 CON INSTANTÁNEAS VARIAS DE LOS MUCHOS Y DIVERSOS ACTOS PROGRAMADOS

 

    El programa de Ferias y Fiestas es el escaparate donde se nos muestran los diversos actos, tanto religiosos como profanos, que podemos elegir para participar en ellos.



   Ahora con los teléfonos móviles convertidos en cámaras de fotos y vídeos podemos captar, enmarcar los instantes que consideramos destacados, al igual que los pasajes de nuestro agrado que compartimos o guardamos.

   Yo también les comparto mi perspectiva, gracias a este medio que me permite llegar tan lejos y tan cerca, un regalo de la técnica.

      Hacia mediados de agosto

   Ya reparten los programas
de nuestras Ferias y Fiestas
con un montón de saludas,
Fray Gabriel no se encuentra,
lástima que no se incluya.



   El Ayuntamiento cuelga
de unos tiempos hasta ahora
las banderitas feriales
desde su plaza a la Patrona,
las calles tradicionales.




      
   San Agustín celebramos.
Un bando de alabarderos
nos informa por las redes:
las seis y diez, el primero
de sus rotundos cohetes.







       Algunos se han despertado
¡Suena un cohete a las cinco!
La realidad es otra.
¿La mecha quién la ha encendido?
El autor de boca en boca.





   Veintinueve por la noche,
el párroco se despide
con una emotiva misa,
su familia la preside,
el aplauso lo acredita.
 



     
   Fray José María Alonso,
de fray Gabriel, Pregonero,
erudito franciscano
y estudioso con esmero
del beato sonsecano. 




















 
    Carlos Esteban Martín
cardiólogo prestigioso
dio un pregón muy paciente;
el ambiente caluroso
con el patio rebosante.















    
   El día ocho, la procesión,
llenó las calles del centro.
El alférez de rodillas
eleva la bandera al cielo,
la baila de maravilla.






   Día nueve a las nueve,
"rifa" de aves en la plaza,
rodeadas de un gran corro.
Si las cejas tú levantas,
te adjudican un palomo.








      
   Para Juan Romero Sánchez,
galardón Caballo de Oro.
Concesión: El Arreón
por su labor en los Toros,
dada su gran afición.






   Las Siervas del Corazón
a Sonseca han llegado,
les dimos la bienvenida
con misa y Delegado
el tercer día de Feria.




  
    Toca cambio de alabardas.
El escenario orquestal
se les presta para este acto
con más alcance visual
en la Octava cada dos años. 





      Paco Bernardo Martín
saca la bandera a su hija.
Total: cinco mil cien euros.
Y, el mullidor se jubila,
terminando así su sueño.



         
   Y, LLEGÓ EL LUNES, 20 DE SEPTIEMBRE

    La Avenida san Gregorio,
un hervidero de mochilas,
algunas van hacia los "Coles"
otras al IES La Sisla.
Sonseca cambia su enfoque.


  

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EL OTRO tiempo DE UN PUEBLO...

DE BUEN NACIDOS ES...


Gracias amigo visitante por compartir este paseo por esta singular visión de mi pueblo, fruto de inquietudes recopiladoras desde...

Gracias, por ocupar parte de su tiempo en descubrir estos retazos, fragmentos, pinceladas de un laborioso pueblo como Sonseca, que ha demostrado a lo largo de su Historia saber superar con inteligencia creadora y ejecutiva las circunstancias más desfavorable.

Gracias, por leer y observar mis "entradas" metidas a golpe de corazón, como intuyendo lo que nos une y nos anima a seguir ampliando nuestros límites personales afianzando lo que somos y de donde venimos.

Disculpas por las erratas que siempre lleva un texto escrito aunque se haya realizado con lo mejor que uno ha aprendido.
























































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































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