miércoles, 2 de abril de 2025

FRANCISCO MARTÍNEZ GONZÁLEZ, ARQUITECTO SONSECANO, PREGONÓ LA FIESTA-ROMERÍA DE SAN GREGORIO 2014

      Con el ánimo de ir divulgando los pregones de las cuatro fiestas de Sonseca que cuentan con ellos: Virgen de los Remedios, san Juan, fray Gabriel de la Magdalena y san Gregorio, desde su comienzo a pronunciarse, les brindo el de Francisco Martínez en san Gregorio 2014, cedido gentilmente por él.

   Lo ilustro con algunas fotos del acto y otras más.


      PREGÓN SAN GREGORIO 2014

   Quiero comenzar agradeciendo a la Cofradía de san Gregorio que haya pensado en mí para colaborar pregonando la romería este año, también a las autoridades presentes y a todos ustedes por estar aquí esta noche.

   En el día de hoy, en el que todavía me sigo preguntando si la vida está llena de casualidades o más bien hay un destino escrito, me gustaría comenzar recordando a mis padres. Seguramente ellos, cada uno desde un lugar, pero ambos siempre junto a mí, se estén acordando de un día como hoy hace treinta años en el que, tras un parto de nalgas, casi impensable hoy en día, llegué a este mundo. Francisco fue el nombre elegido y Gregorio el santo del día. El 9 de mayo de 1984 mis padres vivieron aquella romería de forma diferente desde el Hospital Provincial de Toledo y aquel niño de pies grandes y poco pelo, recibía cobijo en los brazos de su madre. A partir de entonces cada 9 de mayo fue un día doblemente especial para mí. Por un lado, celebraba mi cumpleaños y por otro se festejaba esta romería dedicada a san Gregorio que, a pesar de lo que ha cambiado a lo largo de los años, siempre ha sido tan disfrutada por los sonsecanos.


   Y es que las tradiciones populares como ésta, son parte de nuestra cultura y, como todo en la vida, tienen un por qué e identifican el arraigo a nuestro pueblo. Las tradiciones nos ayudan a conocer nuestra historia y en este sentido son un medio de comunicación con nuestro pasado. Del mismo modo que hubo un momento en el que pregunté a mis padres cómo fue el día en el que vine al mundo, hubo otro en el que me pregunté cuál fue el origen de san Gregorio y en particular el de esta ermita. Respecto al Nacianceno, hombre sencillo y humilde, buen predicador y orador insigne, solo quiero recordar la importancia que tuvo en la Iglesia como teólogo y obispo, tanto en oriente como en occidente, pues los que me han precedido hablaron ampliamente sobre él. Respecto a la ermita, además de algunas curiosidades que iré mencionando, me gustaría resaltar su interés como ejemplo de nuestra arquitectura popular, cada vez más en peligro de extinción.

   Si nos preguntamos por qué se construyó, obtenemos respuesta de un compañero historiador y amigo sonsecano en su libro "Historia de Sonseca en anales". Aunque seguramente ya lo sepan, san Gregorio actuaba de abogado contra las plagas de langosta que, desde antiguo, atacaban las cosechas en el campo y seguramente por este motivo, nuestro pueblo de hace más de cuatro siglos, se vio en la necesidad de venerar a este Santo. Como ya es sabido, aún se conserva el acta de inauguración de esta ermita, transcrito en el citado libro y que data de 1575. Y aunque celebramos su festividad el 9 de mayo, se inauguró el 21 de marzo, día que, por cierto, según se describe en dicha acta, la ermita fue bendecida por un obispo a cuyo acto asistieron las autoridades civiles y religiosas, además de vecinos de Sonseca y Toledo. Como curiosidad, literalmente, el obispo concedió "cuarenta días de perdón a todos los que visitasen la dicha ermita tal día como hoy para siempre jamás". Me refiero al 21 de marzo.

   Hace pocos días, el pasado 1 de mayo, tuvimos la ocasión de vivir un momento histórico en nuestro pueblo. La imagen actual de san Gregorio, que data de los tiempos de la Guerra, fue llevada en procesión desde la Parroquia para volver a su ubicación habitual: al cobijo de esta ermita. De alguna forma se volvió a revivir una reinauguración similar a la que tuvo lugar aquí hace más de cuatrocientos años. Aunque las caras eran distintas, los personajes eran muy parecidos. Me gustaría recordar que romería no solo implica pasar el día en el campo. Romería significa peregrinación. Un romero es un peregrino y como tales no debemos olvidar cuál es el centro de esta festividad.

   Volviendo a los años de la niñez, en los que empezaba a ser consciente de lo que se celebraba en este prado una vez al año, recuerdo que los días previos a la romería los pasaba en una mesa llena de pinturas para dibujar sobre un papel lo que para mí significaba la romería. Es sabido que los niños son "esponjas" e imitan casi todo lo que ven. En mi caso me dio por hacer lo que hacía mi padre y junto con mis hermanas me gustaba presentarme a los concursos de pintura que hace años se organizaban y que aprovecho ahora, desde aquí, a animar a los cofrades presentes a que vuelvan a organizar, porque actividades como aquella, despiertan interés en los niños y toman contacto con el verdadero significado de la romería. Al menos a mí, me sirvió para fortalecer el apego por esta tradición sonsecana y acercarme más a san Gregorio. Aunque no éramos conscientes, un dibujo del prado lleno de gente, de los juegos populares, de la ermita o del santo en procesión, eran formas de analizar lo que quedaba en nuestra mente sobre la romería del año anterior. Me viene a la cabeza la ilusión con la que me levantaba la mañana del sábado. Solía madrugar porque la cofradía publicaba los ganadores de los premios de pintura y exponían los dibujos en la sacristía. Recuerdo especialmente un día de san Gregorio en el que fui corriendo hasta la ermita y al ver que fui uno de los premiados, volví a contárselo a mis padres. Después, ya bien entrado el día, les llevé a ver mi dibujo expuesto y me parece que fue la madre de Milagros, que andaba por allí, la que me dijo: ¡Pero bueno! ¿Has ganado un premio?, - Yo dije: ¡Sí, me gusta presentarme todos los años y pintar la romería!, - y ella respondió: Pues ven que te vamos a hacer cofrade.! En aquel momento me puse más que contento porque era cofrade de san Gregorio, pero, para qué os voy a engañar, por mucho que mi madre me lo explicaba, entonces, no llegaba a entender qué era eso de ser cofrade.

   A lo largo de los años la romería ha cambiado y la ermita de san Gregorio también. Si viéramos fotos de hace más de cincuenta años nos daríamos cuenta de cómo ha ido variando el aspecto exterior e interior. Igual que las personas, los edificios cambian, se encalan, se pintan, se renuevan, pero, como todos y aunque no nos guste, envejecen. En mi trabajo estoy acostumbrado a ver edificios con estados de conservación de todas clases. Todos estamos de acuerdo en que si hay algo que queremos o nos importa, lo cuidamos. A pesar de lo rico que es nuestro país en monumentos históricos, tanto de carácter institucional como de carácter rural, hemos perdido y estamos perdiendo aún una gran parte de ellos por abandono y falta de interés por conservar aquello que a otras personas les costó tanto construir. A veces la arquitectura popular, arquitectura del sentido común como la definió un estudioso de esta materia, pasa desapercibida y aparentemente parece no tener una trascendencia social suficiente, aunque me enorgullece ver que esto no ha ocurrido con esta ermita, donde sí se ha demostrado un gran interés y una gran conciencia de conservación. Pero aún, así, es cierto que últimamente nos empeñamos en destruir más que en construir, y ya no me refiero solo a nuestro patrimonio edificado, sino también al no edificado, al inmaterial, a lo intangible, en definitiva, a nuestras señas de identidad. Ermitas como la nuestra, de pequeño tamaño, alejadas del pueblo y vinculadas en la mayoría de los casos con una cofradía, forman parte de nuestro patrimonio rural, o lo que es lo mismo, una herencia recibida característica de nuestra tierra que se integra y da identidad al lugar al que pertenecen.


   Haciendo un pequeño estudio sobre este tipo de construcciones me he dado cuenta por un lado de lo similares que parecen las ermitas rurales como ésta en su forma y proporción y lo diferentes que son a su vez los materiales con los que se construían, siempre vinculados a la tierra en la que se emplazaban. Pero hay algo que me gustaría resaltar, y es la sencillez con la que se creó un pequeño espacio de culto como éste donde casi lo único necesario fueron cuatro paredes de tierra reforzadas en las esquinas con piedra y un techo de madera para dar cobijo a este Santo cuya labor era espantar la plagas para que los campesinos tuvieran un buen año de recolección.

   Volviendo a hacer memoria, recuerdo otro tipo de cosas que también forman parte de la romería y que se convierten en una costumbre muy arraigada que cada uno vive de una forma. Por ejemplo, es habitual pasar el día en el campo y comer con la familia o con los amigos. En mi caso no tengo más remedio que acordarme de la "paella de la tía Puri" que tomamos todos los años en familia. Así, paella tras paella y año tras año, junto con mi familia, subíamos a la ermita a visitar y rezar a san Gregorio, asistíamos a misa, le acompañábamos en procesión, tocábamos la campana (que por cierto era lo que más me gustaba) y paseábamos por el prado. Mientras, el tiempo pasaba, uno dejó de ser niño y llegó el momento de estudiar una profesión. Varios años duros durante los estudios, me impidieron disfrutar de esta romería como cuando era niño. Pero en cambio me sirvieron para valorar más mi pueblo y en particular mi cariño por San Gregorio, pues cuando les contaba los detalles a mis compañeros de la Universidad, y les mostraba lo difícil que se me hacía cambiar un fin de semana de romería por otro de trabajo para terminar algún proyecto pendiente de entrega, me miraban con cara de entusiasmo y pensando cómo sería esa fiesta que tanto echaba de menos.



   Por otro lado, durante mis estudios, me interesé por la historia de la construcción, pues me apasionaba llegar a entender cómo y con qué medios se construía en el pasado. Aún continúo comprendiéndolo, porque el arte de construir ha sido y es muy diverso a lo largo del tiempo. De esta manera, cuando acabé la carrera comencé los estudios de doctorado especializados en el campo de la Conservación y Restauración del Patrimonio. Y tras varias experiencias de trabajo documentando edificios históricos con profesionales experimentados de los que aprendí y sigo aprendiendo mucho, llegó un día en el que, pudiendo disfrutar de nuevo de la romería como no lo hacía desde que era niño, me acerqué a la ermita a ver a San Gregorio. Al principio no me di cuenta, pero, después de un rato, vi una cajita de madera con un letrero que decía algo así como: donativos para restaurar el tejado. En ese mismo momento, vinieron a mi cabeza todos los años que habían pasado desde aquel día del concurso de pintura donde me hicieron cofrade. Me quedé un rato pensando, y me di cuenta de que, durante aquellos años perteneciendo a la cofradía, nunca había colaborado en nada. En cambio, siempre que visitaba a san Gregorio y le pedía por algo, me ayudaba. De modo que pensé que estaba en el sitio adecuado, en el momento adecuado y sentí que debía ayudar en lo que pudiera para que a san Gregorio no le faltara ni el cobijo ni la protección que, aquella romería de hace treinta años cuando vine al mundo, a mí no me faltó. Como comentaba al principio, hay veces que ocurren cosas fruto de la casualidad o el destino, pero ocurren porque tienen que ocurrir, al menos, así lo creo.

   Seguramente todos alguna vez habéis pasado por algún lugar ya sea en el campo, en un pueblo o en una ciudad donde habéis visto edificios en ruinas o a punto de arruinarse; y lo último que queda siempre son los muros, o lo que es lo mismo, lo primero que colapsa es el tejado, pues es la parte del edificio que más sufre las inclemencias del tiempo. Los griegos consideraban cuatro elementos: Agua, Aire, Fuego y Tierra como componentes básicos de la naturaleza. Pues bien, contra ellos es contra los que cualquier edificio tiene que lidiar, y la cubierta siempre es la que se lleva la peor parte, quizá también porque, al ser la menos accesible, es la que menos cuidamos y más olvidamos. Sin embargo, a pesar de su escaso mantenimiento, hay edificios cuyos materiales, a pesar de ser sencillos, por estar bien utilizados, han llegado a durar más de cuatro siglos como es el caso de esta ermita. Los que usamos ahora muchas veces duran menos, así que, quizá deberíamos reflexionar sobre ello. Además, está probado que la mejor manera de conservar un lugar y darle durabilidad es utilizándolo. Un edificio abandonado está condenado a la ruina. Por ello desde la ventana de mi estudio por la que veo pasar mucha gente caminando con destino a este prado, muchas veces pienso que quizá sería bueno dar sentido al paseo casi diario de tantos sonsecanos abriendo la ermita más a menudo o dejando un ventanillo para que la gente que viene hasta aquí pudiera ver y rezar a san Gregorio. Al fin y al cabo, esa es la función de una ermita como ésta.

   Creo que no es ahora el momento de explicar con detalle los trabajos de restauración de la cubierta de esta ermita, aunque al que tenga curiosidad por algún aspecto, estaré encantado cuando quiera, de intentar explicarle lo que sepa. Pero sí quisiera hacer referencia, y voy concluyendo este pregón, a algunas curiosidades con cuatro palabras que han descrito mis sensaciones durante la restauración:

   ASOMBRO. Asombro al descubrir la estructura de madera original de la cubierta de la nave que, al contrario que la de la sacristía, se encontraba casi en perfecto estado siendo más antigua, aunque actualmente se encuentra oculta por la bóveda de yeso que vemos desde dentro. La construcción era sencilla, pero no simple, y aún con medios que hoy llamaríamos rurales, cuando se construyó, se era consciente de que a san Gregorio no se le podía cobijar de cualquier forma. Estad seguros de que hoy en día, pocas cubiertas originales se conservan en ermitas como ésta. Por ello se ha intentado recrear su estado primitivo en algunos dibujos que pueden ver dentro.

   Del mismo modo sentí ADMIRACIÓN. Admiración al ver el buen estado del único muro original de tierra que queda en el lado norte que mostraba vejez, pero al mismo tiempo firmeza, la misma con la que se levantó, pues mantenía casi intacto el revestimiento de cal original.

    También RESPETO. Respeto por una ermita que, a pesar de su pequeñez, me ha enseñado mucho más que cualquier clase de construcción que he tenido en la Universidad. Y este respeto ha sido la directriz que no solo yo, sino todos los que han trabajado aquí hemos seguido y gracias a esto, entre otras cosas, hemos tratado de recuperar la volumetría original de la ermita primitiva.

   Y finalmente, AGRADECIMIENTO. Primero a san Gregorio porque desde que nací, he crecido junto a él y me ha permitido ayudarle con ilusión y entusiasmo a que volviera a estar protegido y resguardado. Agradecido también a todos con los que he trabajado y convivido durante estos meses, desde el primero hasta el último, porque también he aprendido de ellos y me consta que han compartido mi ilusión por conservar la ermita de San Gregorio. Y por su puesto a todos los sonsecanos y no sonsecanos que han colaborado desinteresadamente en la restauración, porque aportando donativos, tejas, o su propio tiempo, en definitiva, una vez más han demostrado conciencia por la conservación de nuestra cultura, que en este caso se ve reflejada en la celebración de esta romería.



   Termino recordando a nuestros antepasados sonsecanos que levantaron esta ermita para pedir a san Gregorio que acabara con las plagas de langosta. Ahora quizá tenemos otras necesidades por las que pedir. En palabras del propio san Gregorio, en uno de sus escritos, nos dice algo que debemos tener presente porque siempre hay alguien o algo que requiere nuestra ayuda:

   "Si gozas de salud y eres rico, alivia la necesidad de quien está enfermo y es pobre; si no has caído, ayuda a quien ha caído y vive en el sufrimiento; si estás alegre, consuela a quien está triste; si eres afortunado, ayuda a quien ha sido mordido por la desventura. Demuestra a Dios tu agradecimiento por ser uno de los que pueden hacer el bien, y no de los que necesitan ayuda... No seas rico sólo en bienes, sino en piedad; no sólo en oro, sino también en virtud, o mejor, sólo en esta. Supera la fama de tu prójimo teniendo más bondad que todos; conviértete en Dios para el desventurado, imitando su misericordia".

   Yo le agradezco a san Gregorio todo lo que me ha ayudado y por ello he intentado corresponderle. Pidamos a san Gregorio que interceda por nosotros y vivamos con respeto, ilusión y devoción esta romería ejemplo vivo de nuestra cultura.

         ¡Viva san Gregorio!      

        Francisco Martínez González

  CONTINUARÁ

lunes, 24 de marzo de 2025

POR LOS MONTES DE TOLEDO Y LA SISLA (VII) LA VOZ DEL TAJO 30 DE OCTUBRE 1985

   Don Fernando Jiménez de Gregorio, cronista de la provincia de Toledo, ya en su vejez, se dio un paseo por los Montes de Toledo y la Sisla pasando por Sonseca. Le publicó una crónica La Voz del Tajo, que se la brindo literalmente a ustedes.


               ALGO MÁS DE SONSECA



    En los inicios de la Baja Edad Media el lugar, entonces, de Sonseca, formó parte del común de la Dehesa de san Martín de la Montiña. En ese tiempo, comienzos del siglo XIII, puedo construirse la Torre Tolanca, de la que ya hablamos, aunque aunque en un documento del siglo XVIII se dice "que se tiene por obra de moros".



    Más tarde pasó a la Iglesia de santa María de Toledo, durante el señorío eclesiástico se repuebla. No es extraño que perteneciendo al distrito de Toledo, el corregidor de aquel Concejo nombre dos regidores para que gobiernen la aldea, había también dos escribanos perpetuos para los que da la aldea 480 ducados al rey. Segregada Sonseca de la jurisdicción eclesiástica, el rey la vende, y en el 1629 el feudal le concede el privilegio de villa.


 

   El exterior de la iglesia parroquial es monumental; el ábside y el presbiterio es de mampostería granítica, los contrafuertes y los esquinazos son de sillería; los contrafuertes rematados con platerescos flameros. Las ventanas tardo-góticas. Todo lo dicho pertenece al siglo XVI. El resto del exterior del templo es de cajones de mampostería, separados por doble verdugada de ladrillos. Esta obra es ya posterior. Demolida la nave por resultar pequeña para el vecindario de la villa, en el año 1989, según Cedillo, se levantó el actual cuerpo de la iglesia, inaugurándose con toda solemnidad la obra nueva en 1902.


   La torre es de ladrillo, rematada por una terraza sobre canecillos y un chapitel apizarrado.

   A pesar de mis gestiones no consigo ver el interior del templo, cerrado como en otros muchos pueblos que he visitado en anteriores ocasiones.



   En la obra antigua puedo leer 1749, y una inscripción: "La palabra se hizo carne" En los óculos también distingo leyendas, que no alcanzo a leer...



   Dejamos la iglesia para llegar a la Casa Consistorial, según dice un brillante letrero. En el frontoncillo un escudo labrado en granito con blasones de castillos y leones, me parece del tiempo de Felipe V. Cerca de la plaza del ayuntamiento hay otra con jardincillo, la primera se dedica al Generalísimo y la segunda a José Antonio Primo de Rivera.



   El callejero de Sonseca muestra el rápido desarrollo de la villa. Dejando las calle y plazas que se deben a motivos religiosos: El Cristo, Los Remedios... Las que responden a causas históricas: Numancia, Lepanto, Pavía... Al grandioso hecho AMERICANO: Triana, Hernán Cortés, Pizarro, Almagro, Quesada, Bastidas... Quisiera destacar los nombres debidos a la geografía o a la incidencia urbana. 



    Las calles de una parte de la población toman sus nombres de algunos ríos: Tajo, Guajaraz, Guadalquivir, Zújar, Júcar, Sella.



  También responden a un criterio hidrográfico: Agua, Arroyada, Chorrera, Pozo Bueno, Encañado.

  Otras calles deben el nombre a las carreteras y a los caminos concurrentes o poblaciones más o menos cercanas: Mora, Ajofrín, Orgaz, Arisgotas, Casalgordo, Layos, Los Yébenes, Urda, Burguillos, Malpica, Toledo, Cáceres, San Pedro de la Mata, Camino del Rey, Veredilla san Simón, Cordel de las Merina.



   Hay otras motivaciones geográficas como: Parra, Oteruelo, Huerta, Mirasierra, Paseo de las Moreras, Cerrillo, Dehesilla de san Sebastián, Castañar.



   Una calle se dedica al Fuego, otra a La Tierra, ya vimos que hay una calle del agua. Son curiosos los nombres de Descansavacas, La Azucena, La Rosa, La Salud, otra dedicada a Los Donantes de Sangre.


Foto de Antonio Arenas

   En general es una población bien pavimentada, limpia y progresiva. 



    Frente a la Sociedad de Socorros y Cultural Recreativa, cuento, a comienzos de la tarde, veintinueve motocicletas y otras muchas bicicletas, sin duda pertenecientes a los socios de esa entidad.


   FERNANDO JIMÉNEZ DE GREGORIO

 Nació el Belvís de la Jara (Toledo) el 30 de mayo de 1911 y murió con más de 100 años el 23 de julio de 1912.  Su padre, Federico, era el veterinario del pueblo. Fue doctor en Historia y Derecho y profesor en varias ciudades, como Plasencia, Toledo, y cronista de esta última. Perteneció a la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.

 Publicó múltiples libros relacionados con la provincia de Toledo y colaboró en varias publicaciones con artículos de divulgación.


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EL OTRO tiempo DE UN PUEBLO...

DE BUEN NACIDOS ES...


Gracias amigo visitante por compartir este paseo por esta singular visión de mi pueblo, fruto de inquietudes recopiladoras desde...

Gracias, por ocupar parte de su tiempo en descubrir estos retazos, fragmentos, pinceladas de un laborioso pueblo como Sonseca, que ha demostrado a lo largo de su Historia saber superar con inteligencia creadora y ejecutiva las circunstancias más desfavorable.

Gracias, por leer y observar mis "entradas" metidas a golpe de corazón, como intuyendo lo que nos une y nos anima a seguir ampliando nuestros límites personales afianzando lo que somos y de donde venimos.

Disculpas por las erratas que siempre lleva un texto escrito aunque se haya realizado con lo mejor que uno ha aprendido.
























































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































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